LA TV BASURA, ¿QUÉ ES?
¿POR QUÉ LA INTERVENCIÓN DE LOS PULPINES?
Nada es
absoluto en el universo; exclusivo. Nada existe sin su opuesto. Existen cosas en diferentes cantidades,
opuestas cualitativamente; pero sin eliminarse jamás.
En fin, todo es bipolar; en aparente lucha, de
eliminarse unos opuestos a otros; en sus desarrollos naturales; lo cual es
irreal, imposible, sólo intencional; porque una cosa existe sólo porque existe
su opuesto. De allí que pretender que quede un solo interés, eliminando a su
opuesto; es simplismo. Así, el caos y el orden en el universo, y todo lo
contenido en él, es un proceso; donde el tiempo no tiene importancia; donde
todo es cíclico; inevitablemente, cíclico. Donde se oscila del casi 100% de una
cosa, hasta casi el 100% de su opuesto; en los límites de estos extremos, se
producen los inevitables cambios de dirección opuesta; para repetirse el ciclo
en su otro límite; esto sucede, porque no se puede poner límites muy estrechos
a los procesos, que sólo cambian al saturarse en los límites.
En este
marco, siempre relativo, de suposición, sin dilaciones- dejando el caos del
párrafo anterior-: “al no tener control la denominada TV basura-en sus
contenidos de pobreza cultural, según opiniones; y que en la práctica da mucho
dinero, que es lo que le importa a un inversionista; donde lo moral, la
mediocridad reconocida, no tiene valor material, único valor para la mayoría de
inversionistas, micros o macros-, esta clase de productos televisivos, parecen
haber llegado a su límite en la sociedad peruana; donde la polaridad de lo no
vulgar, reclama su derecho a la existencia, según sus formas, en el espacio y
tiempo real; y esto será así por otro periodo de tiempo, de duración
desconocida.
De acuerdo a
la teoría de los ciclos, pues la lucha empieza en Perú, entre lo que lucha por
estar permanente, hasta desarrollándose en dirección de lo libertino; y lo que
exige el cambio de dirección, de lo
supuestamente vulgar, que afecta a muchos; hacia lo no vulgar, que no pueden,
quizás ni, entender ni aceptar las mayorías;
en el actual tiempo.
Finalmente:
si la coexistencia es realidad-desgraciadamente tantas veces en serias luchas-
, en Perú, se tiene televisión estatal y televisión privada. En un marco de
libertad de expresión, sin totalitarismos; sin libertinajes- diferente a
libertad-; los medios estatales, que son de toda la ciudadanía, deben crear y
desarrollar programas no de pobreza cultural, que vulgarizan el espíritu del
humano, conduciéndolo otra vez a las leyes de las selvas; donde no hay control,
donde no hay civilización. El no contraponer, permite la degradación; véase la
historia de los pueblos de la humanidad. No hay por qué entender que tanto los
medios privados o estatales-los estatales, tal vez deban estar en mayor número
al actual, incluyendo las estaciones de la universidades públicas o gobiernos
regionales-, deban exponer lo mismo. Debe haber competencia; como
reconocimiento de la existencia de los opuestos y su nunca eliminación de unos
por otros; y señalar el limite, siempre difícil, entre lo libre y lo libertino.
Pero ¿quiénes son los llamados a iniciar los cambios, sino son las nuevas
generaciones; tal vez los pulpines en Perú?

