No sólo los préstamos son un buen servicio, no sólo al micro
agricultor, o pequeño agricultor, sino que el servicio final es al consumidor
del pan llevar. Barriga llena corazón contento, dice el viejo refrán; basta con
recordar las colas de gentes hambrientas en las depresiones.
Así como en una
colmena, la “reina” es bien servida porque cumple una función vital en su
sociedad; también los productores agropecuarios cumplen con la primera función
vital para la sociedad humana: producir los alimentos de uso diario; donde unas
clases sociales están mejor posicionadas que otras; donde existe también la
hambruna, la mendicidad por alimentos no siempre nutritivos. Así entonces de
importante es el productor del pan llevar; de las carnes y de todo producto de
la tierra; por ello es racional, prudente, la asistencia financiera y técnica a
estos ciudadanos que directamente contactan con las tierras.
Pero, si bien el agropecuario es productor del bien alimentario,
primera necesidad de todos los humanos
en su sobrevivencia; no hay que olvidar las situaciones graves en que suele
estar cuando la economía, el propio clima, los sistemas de irrigación, se
desequilibran y él no puede tener una buena cosecha; y más grave: teniendo
hasta excesos de cosecha, los mercados se saturan; no se vende lo suficiente y
en pocas palabras entra en quiebra. No pueden pagar los préstamos.
Lo primero que hacen
las financieras, que deben recuperar su dinero y en ello son feroces las
privadas, es proceder a los remates; donde el primero en gravarse es el
agropecuario y finalmente la sociedad. No vuelven por muchos años a sembrar
como lo hacían; o renunciar al campo y emigran a la ciudad; donde se pierden
definitivamente los talentos para hacer producir a la tierra.
Los que jamás pierden son los intermediarios; que han desarrollado
un sistema de monopolios de las cosechas; dinero en mano compran las cantidades
y calidades que los mercados ya conocidos les piden; ni una zanahoria más, ni
una papa menos. Si los mercados de temporadas son malos: sólo pierden los
agropecuarios.
Luego para este sector de la economía, la finanza debe ser
exclusivamente Estatal, social en última instancia. La quiebra de un
agropecuario debe ser tratada con flexibilidad; con la idea de que jamás deje
de producir, donde los excedentes puedan ser procesados…y si hay pérdidas, que
estas sean asumidas por el Estado, por toda la sociedad; para que el campo sea
constante en su producción.
Gran vergüenza será que Perú, país biodiverso en climas, sus
habitantes pasen hambre; sólo por falta de claridad mental; de sus autoridades,
de la sociedad toda finalmente.
Ω