La mentalidad cultural del nativo se quedó en el pasado,
donde los más viejos de cuerpo y espíritu se resisten a la dialéctica natural,
a la entropía que todo lo cambia o evoluciona.
Las culturas nacen, se desarrollan y se estancan o desaparecen;
pero sólo como grupos humanos; la especie como tal, desarrolla una historia;
con colores de tragedias o de esplendores; pero siempre desarrollándole más materialmente
que espiritualmente; donde los
desarrollos no implican desaparición o atenuamiento de los sentimientos, hasta
pasiones egoístas, prepotentes, esclavizadoras, guerreras por poderes; con
chispazos sin fuerzas de los humanos bondadosos, justos; gentes de libertad,
paz, alegría también.
Desde la aparición
del humano en la tierra hasta la actualidad, y se puede extrapolar, sus
sentimientos siempre han sido, son y serán los mismos.
La lucha entre el
mundo natural y el científico tecnológico empresarial que se impone cada vez más; aún está
presente en el Perú; espacio de multiculturas, de multirazas, en combinatorias
inevitables; donde es difícil a priori imaginar la raza final peruana; que tal
vez implique creadora de una cultura de síntesis diferente.
¿Cómo será, como país, como civilización, el Perú de los
próximos siglos? Un misterio tal vez, aún para los más apriorísticos.
Ω

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