martes, 31 de mayo de 2016

NOTICIAS PERUANAS: DE THOMAS ALBERT MALDONADO CARBAJAL: ‘YO FUMABA, NO LO HE VUELTO A HACER.TESTIMONIO’






Empecé a fumar desde la adolescencia, con algunas escaramuzas en la niñez.
 Por la tradición. Ibas a una fiesta, no sólo se bailaba, se bebía y…se fumaba. ¿Por qué? , por que sí; eso es la tradición. Y ya establecido el hábito, siempre se hacía cada vez que había una ocasión.
En la adultez, con las preocupaciones de  conseguir trabajo, sostener adecuadamente a una familia, con aspiraciones en la vida; aparecen los temores no conocidos en la niñez, ni en la adolescencia, porque de todo para vivir se encargaban papá y la de los milagros, aquella mujer que daba la impresión de duplicar o triplicar los panes; conseguir la ropa, mantenerte en el colegio, en la universidad algunas veces.
En mi caso, ya con inquietudes porque había que lidiar con situaciones difíciles no conocidas; al tener movimientos nerviosos en los dedos de las manos, entraba a una tienda o bodeguita, o de un puesto en una esquina o carretilla y compraba unos cigarrillos “sueltos”; dos o tres; para luego ir  por otra dotación, luego de convertirlos en humo, que primero estaba en los pulmones.
La vida nunca ha sido para nadie, ni medianamente fácil; especialmente para las masas humanas que dependen de su trabajo manual para sobrevivir; y aun para los empresarios que permanentemente está pensando, en si dirigen bien sus empresas para tener utilidades, para no quebrar. Como uno más en la lucha por sobrevivir, no sólo como persona, sino con mayor responsabilidad con una familia, también formé parte del creciente número de humanos en el mundo con la enfermedad, inicialmente mental, y luego orgánica: el estrés, o intensas y numerosos preocupaciones causadas por la lucha para vivir.
Empecé a fumar cada vez más; ya no compraba los cigarrillos sueltos, sino en cajetillas. Sabía que no sólo gastaba dinero que podía convertirse en pan, sino que terminaría por enfermarme de los pulmones como la cultura informaba. Se daba la inconsistencia de “por dinero insuficiente o ninguno fumo, pero estoy gastando cada vez más  en fumar para calmarme”. No sólo las fallas económicas son causas, sino también, los desamores por ejemplo.
Mi cerebro, la razón, decía que había que dejar de fumar, pero, ¿cómo?; el hábito se había hecho fuerte y las problemática continuaba. No relacionaba aun el fumar, el usar la nicotina, con las preocupaciones. Empezaba a sentir, cada vez que tosía, un dolorcillo bien focalizado en el pecho, que atribuía a quizás haberme dado un golpe sin estar consciente, y que con los días se pasaría, como tantas veces nos hemos golpeado; o por lo codazos en los partidos de fútbol.
Un día, temprano que iba por una calle…fumando, encontré a un amigo, gran fumador; nos detuvimos a saludarlos y charlar algo. Le ofrecí un cigarrillo que rechazó con mucha firmeza, lo que me hizo sonreír. Le pregunté, él estaba muy serio, por qué no aceptaba el cigarrillo y contó que venía del hospital, que había tenido fuertes dolores en el pecho cada vez que tosía, y señalo un lugar en su pecho…el mismo lugar donde yo empezaba a sentir el dolor. El galeno finalmente le había dicho que tenía comienzo de cáncer pulmonar por la nicotina y que debía dejar de fumar si no quería morirse en pocos años. Esto lo asustó y por ello decidió no volver a fumar, desde ese día.
No necesitaba ser inteligente para comprender. Decidí no fumar desde ése momento. Toda la mañana, la tarde de aquel día no fumé, pero tampoco me deshice de los cigarrillos. En la noche me encontré con un primo fumador, quien me invitó un cigarrillo…y acepté; ya empezaría a dejar de fumar otro día. Pero había tomado una decisión seria; todas las horas antes de dormir pensaba que debía encontrar la forma de dejar la nicotina.
Toda la mañana siguiente estuve sin fumar; después de la hora de trabajo, antes de tomar el bus para mi domicilio no pude controlarme y entré en una tienda a comprar el paquete más grande y fino de cigarrillos y…mejor…dos.
No era yo el que estaba haciendo eso, no lo entendía pero ya tenía en la casaca los dos paquetes completos. Empecé a fumar desde esa tarde. Me encontré con dos primos, a quienes invité; me hicieron la observación de que fumaba muy aprisa y apenas terminaba uno encendía el otro; me preguntaban qué pasaba; porque estaba echando más humo que “tren de sierra”—expresión sobre los antiguos trenes de carbón—. No podía dejar de fumar intensamente.
Pasó el día, pasó la tarde y la noche…fumando. Al día siguiente en que me disponía a salir a la calle uno de mis primos me preguntó si iba al centro, le dije que sí, y me invitó un cigarrillo; lo tomé, sentí el olor a tabaco, le pedí permiso y volví a la casa, al baño a vomitar. El olor del tabaco me había producido aquello. Luego de recuperado, no quise fumar…y no lo he vuelto a hacer.
No encuentro una explicación racional a mi caso; algo científico. Tal vez mi deseo, mi necesidad de dejar un mal hábito, haya determinado que sea el subconsciente—algo de poderes muy desconocidos aun—, me hay guiado. No lo sé. No sólo deje de fumar, sino que en mi casa no lo hacen.
Si una de las causas del mal hábito, son las diferentes preocupaciones, bien puede atacarse esta enfermedad grave, eliminando las causas.
 El tema da para muchísimo más; tan preocupante que contiene a millones de personas muertas por su causa.


jueves, 5 de mayo de 2016

¿”DÍA DE LA MADRE”? ¿“DÍA DE LAS MADRES”? ¿DÍA DE LA MADRE VIVA, DÍA DE LA MADRE MUERTA? ¿ALGO MÁS QUE UN DÍA INTERNACIONAL PARA CELEBRAR, RECORDAR?








Este día anual tan especial, se titula tradicionalmente como: “El día de la Madre”; pero, es preferible, por estar más cerca de lo real, que sea: “El día de las Madres”; en plural; porque hay madres y madres; y porque cuando algo es considerado en singular, es colocar en el mismo saco lo bueno y lo malo, lo bonito y lo feo; escondiendo lo que debe quedar a plena exposición y a ojos de todos.
Se pueden tener muchas ideas sobre el concepto; mantener las tradicionales; modificarlas a la luz de la nueva historia de la humanidad que continuamente va cambiando y modificándolo todo.
 Enfocando el tema a las madres humanas, decimos que madre, biológicamente,  rigurosamente, es toda mujer que ha parido uno o más hijos.
Aun tratando el asunto cerebralmente, el que haya observado este fenómeno de perpetuidad de la vida, en diferentes mujeres al momento de ser madres, no puede pasar por alto, que observa que en algunos casos, luego del proceso físico, hay gran alegría en la nueva madre; pero no siempre es así.
Hay madres en el matrimonio, hay madres solteras, hay madres en la convivencia, y lo que es de gravedad: hay madres por violación.
Era estudiante universitario cuando volvía a mi casa luego de muchas horas en los salones y laboratorios de la UNSA. Subí a uno de esos ómnibuses que hacían antes el servicio de transporte urbano; sólo éramos tres pasajeros, antes de sentarme en un asiento delantero observé que en el fondo del vehículo, hecha apenas un bultito, había una muchacha que me pareció indígena; muy humilde por el aspecto de sus ropas; tenía entre sus brazos con mucho cuidado  un paquetito al que observaba con una expresión que nunca había visto; la experiencia de la vida me enseñaría que esa expresión corresponde al sentimiento de ternura. No podía evitar la indiscreción de observarla mientras ella contemplaba a lo que deduje que sería su bebé; quedé hipnotizado por un momento por aquella expresión luminosa, extraña  de felicidad.
De pronto,  algo dentro de mí empezó a hervir: estaba sola; muy humilde; en el fondo del transporte como queriendo esconderse. Yo bajé primero y por ello sabía que ella continuaría hasta los extremos del distrito, donde no son casas donde seguramente vivía. En mi cabeza se mezclaba la escena que había visto; con otra del esposo con ella, o el padre del bebé, que no se forman solos; con su familia todos en felicidad; en un mejor vehículo. Largo rato me duró aquello; yo era un muchacho que iba a la universidad con el objetivo de prepararme en una profesión que me permitiera un trabajo mejor remunerado que los de las masas.
Las heridas en el cuerpo dejan cicatrices que nunca se compararán con las que quedan en el alma; porque las arrugas de la vejez pueden hacerlas olvidar; pero jamás las que quedan en el espíritu.
Las hembras humanas, no son las únicas que son madres en la naturaleza, de acuerdo a la opinión dada; luego se podría decir que no hay mérito especial, diferencial en ello, respecto a los demás animales de igual método de reproducción. En los videos del Internet, podemos constatar, los ejemplos infinitos de partos, como etapa final para ser madre. ¿Existe algo diferencial entre las hembras de los animales o mujeres que tienen hijos, para considerarlo meritorio?
Una cosa es sembrar una semilla y otra cultivarla. La siembra es cuestión de minutos; el cultivo lleva semanas, meses, años, lustros, décadas. Pero si no se cultiva, no hay garantía de que la semilla se convierta en algo de valor.
Por ello, hay madres y madres. Realmente la mayoría de ellas dan su salud, sus energías, sus vidas para que sus hijos vivan. La naturaleza las dio como primera y última instancia para la perpetuidad de la vida. Desde que conciben, pasando por el increíble periodo de paciencia para contener al nuevo ser tantos meses; el dolor del parto y los más duro, casi calvario: la crianza, hasta que puedan valerse por ellos mismos.
Para qué hablar de las irresponsables; de las cabezas cavernosas, oscuras de inteligencia.

En los hogares de familias completas, socioeconómicamente afortunadas, todo será alegría; donde se podrá ver el efecto de la publicidad de los comerciantes para ganarse alguito con sus ventas de productos para el momento.
En la mayorías de familias se pasará un día, si no de plena felicidad, de serenidad; las gastronomía peruana de moda en el mundo, saldrá a relucir en las mesas; no faltarán algunos licores, no abundantes o quizás nada como en otros tiempos. Pero habrá hijos que felicitarán a las mamás; las agazajarán.
Los cementerios también se colmarán de personas que rinden culto  a las madres que ya no están. Donde siempre será conmovedor, ver arrodillados en una tumba de tierra, a niños, niñas que rezan, que perdieron a sus mamás tempranamente. A  ellos me gustaría decirles, que la vida, que el tiempo que todo lo cambia, no se estanca allí; que algún día serán adultos y serán madres y padres; y en sus espíritus nacerán nuevos sentimientos; que la vida es así, que cuando es dura, injusta, nos enseña a saborear intensamente lo que aún nos queda, lo nuevo bueno.
Más, ¿los hijos de las violaciones, que las falsas, hipócritas morales, presionan para que existan; morales simplemente basadas en  criterios de algunos  humanos? Es un tema temible, pero que no debe postergarse. Los hijos llevan genes de los padres y por ello son muchas las posibilidades de que sean como ellos finalmente.
Finalmente, las madres desventuradas. Hay parejas que se forman con ilusiones de una vida normal; pero algo sucede, cuando ya con hijos, el esposo pierde su trabajo,  no encuentra él ni muchos, otros trabajos, ni por horas, ni por días; y todo se hace cuesta arriba, cuesta arriba. Alimentar, vestir a los niños, enviarlos a la escuela para que aprendan un oficio, una profesión que les permita cuando ya adultos vivir sus propias vidas, creando familias. Ante la ira del hambre, de no tener ingresos por más que se les busque, ver a la familia hambrienta, surgen las peleas; en la desesperación se tiene la primera idea negra para sobrevivir: robar. No sólo el padre lo hará, lo harán los hijos porque se ha creado un nuevo universo para ellos; y así otras familias. No se es ciego para desconocer que una de las causas de la delincuencia es la pobreza extrema; sin solución diferente a la cárcel que no cura; a menos que se implante a fondo la recuperación del ladrón, no del asesino. El que se volvió ladrón, y volvió  ladrones a la familia entera, antes de ello tenía una profesión que no le sirvió; cómo pensar que los hijos con profesiones honradas podrán vivir en la ley. No sólo en el Perú, en cientos de países hay madres desventuradas; abandonadas a su sobrevivencia que suelen encontrar fuera de la ley. ¿Los Estados no podrán hacer nada? ¿Es estéril la civilización que aún contiene las leyes de la selva; de que sólo el más fuerte, el más despiadado tiene buena vida?
Por todo lo anterior, no tengo mucha convicción,  en el día de las madres, mejor decir a secas, ¡Feliz día madres!


CUANDO AL GOBIERNO LLEGAN GOBERNADORES SIN PERFILES DE GOBERNANTES.

Cuando después de, digamos un año, los gobiernos demuestran esterilidad para desarrollar el país, pueden darse dos situaciones: ayudar a g...