miércoles, 19 de abril de 2017

¿DEBE CREARSE EN PERÚ, UNA GRATIFICACIÓN A LOS TRABAJADORES, POR EL 1º DE MAYO, SEMEJANTE A LA DE FIESTAS PATRIAS Y NAVIDAD?





Tres son las fuerzas que siempre han dado estructura a una sociedad, que la convierten en un sistema social, económico, cultural, y algo más; estas son: la Fuerza Empresarial; la Fuerza trabajadora; y la Fuerza de las Leyes o Estado; que debe regular el sistema.
Se nace con cualidades de empresario, en cualquier cuna; con cualquier apellido. No se aprende a ser empresario en ninguna universidad; a lo más, estas instituciones desarrollan el talento empresarial; nunca lo crean.
También se nace para ser trabajador; y también en cualquier cuna; aunque los de cuna alta suelen ocultar que sus miembros son sencillos trabajadores; como lo demostraba Luis XVI.  No cualquiera es un buen albañil; agricultor, chofer de transporte; médico, enfermera; policía, militar; maestro, artista, deportista…
Pero para lo que no se nace, como parece, es para ser trabajador público eficiente y ético. Sin embargo, el sector burocrático, el del Estado, es la otra grande o pequeña  fuerza en la existencia de la sociedad. No nacen aun los trabajadores del Estado, estos son improvisados con políticos de gobiernos de turno. Cuando se defina un funcionario o trabajador público, claramente como los son los empresarios y trabajadores, entonces se estará en algo nuevo como cultura, civilización.
Estas fuerzas  pueden fusionarse, pero nunca desaparecer. Luis XIV decía: “El Estado soy Yo”; con lo que en esa sociedad sólo había el empresario representado por el sector monarquista y los trabajadores o campesinos—no se puede negar que existía y aún existe, a costa de la sociedad, una casta religiosa.
La observación científica encuentra que no pueden existir empresas sin empresarios que son sus creadores; y que estas empresas jamás operarían, producirían, sin los músculos de los trabajadores, de sus heterogéneos talentos específicos y complementarios; por extraño designio. A la vez sometidos ambos a  leyes para la convivencia laboral en paz y respeto; a responsabilidad del Estado.
 Al mismo tiempo los trabajadores necesitan de gentes creadoras de empresas, administradoras de ellas, invirtiendo en riesgos sus dineros, ya propios, ya financiados. Una empresa implica trabajo, que es lo que necesitan los trabajadores para vivir.
El trabajador capaz de crear un medio de producción deja de ser trabajador y se con vierte en un empresario; caso Rockefeller.
 Pero el trabajador nato, lo es toda su vida y no aspira más que a respeto como persona, un salario acorde su productividad, especialidad; un ambiente de trabajo seguro en salud y sin accidentes; desarrollo dentro de su especialidad; estabilidad laboral en lo posible dentro del fenómeno económico de depresiones, recesiones que no ignora; seguridad social para su vejez. No es político activista sino auténtico sindicalista, pero con la problemática de la infiltración de ideología políticas en sus gremios, generalmente para utilizarlos en la huelgas, movilizaciones. Toda organización de auténticos sindicalistas ha estado y está infiltrada por políticos de diferentes ideologías. Sus dirigentes, no son generalmente sindicalistas, sino políticos astutos, vividores. Los políticos aparecen como pandillas organizadas o no para gobernar y vivir de la sociedad.
En cuanto a la función del Estado, rara vez es auténticamente independiente; llega a ser dominado por las fuerzas sociales; ya de empresarios con sus ideologías económicas capitalistas o Neocapitalistas, o por el aun existente y estéril  en economía civil, Comunismo; o dictadura de un partido político a través de su secretario general; tema conocido.
Luego, si las Empresas o empresarios no pueden existir, producir, sin el trabajo, los trabajadores; en marcos de leyes direccionadas hacia las empresas generalmente; se debe reconocer que en Perú, el trabajador no está remunerado al nivel de la región y que por ello merece compensaciones económicas.
Los trabajadores manejan pequeños volúmenes de dineros, que nunca alcanza para sus gastos mensuales y por ello recurren cada vez más a los “préstamos de consumo”; verdadera aberración económica e inmoralidad, porque significa la hipotecación de los salarios futuros, aun no ganados, es decir, nuevas formas de esclavismo.
Pero los trabajadores son por millones; esas pequeñas cantidades macroeconómicamente son poderosos capitales; son la verdadera energía que mueve un sistema económico, es la sangre en un organismo económico.
Un muy lúcido observador decía que el monto salarial ideal, era aquel que cubría las necesidades de la persona, de la familia y aun quedaba un pequeño remanente para el ahorro; ahorro que sumando todos, el inversionista podría disponer del dinero para sus inversiones, dentro del sistema; sin dineros extraños que distorsionan una estructura económica y la hacen dependiente hasta la catástrofe; como en Grecia.
Si en Perú, no se puede o desea aumentar los salarios, para que el ciudadano peruano tenga un decente nivel de vida, no por  debajo respecto al mundo, bien puede ser compensado con los periódicos montos por gratificaciones; dinero todo en el mercado de consumo, porque el asalariado gasta todo su trabajo. Inyecciones de liquidez que benefician a la economía, más allá del concepto egoísta y torpe de que los trabajadores no deben ganar “mucho”.
El salario del trabajador público proviene de los impuestos a las empresas, a las rentas; estas obtienen sus utilidades de los salarios que consumen sus productos, sus servicios; es decir, cualquier economista nos señala una circulación de dinero en el sistema; cuyos montos y velocidad puede ser determinada; para una economía fuerte, de permanente crecimiento.
Finalmente, bien se puede agregar en Perú; a las gratificaciones actuales de Fiestas Patrias y Navidad, una que falta: “Gratificación por el Día del Trabajador”;  en los Primeros de Mayo de todos los años, en montos de un salario o sueldo tanto para el trabajador público como para el privado—que puede tomarlo de las utilidades al trabajador.
Las gratificaciones, científicamente, sin perversidades abominables, son dineros que irán al torrente de la economía de Perú; mejorarán el espíritu y productividad; si los montos van indexados a los volúmenes de renta; que es de donde deben salir. Las gratificaciones pueden compensar, no sólo para el trabajador, sino para la economía toda, el no aumentar los salarios o hacerlo en mínimos montos.


CUANDO AL GOBIERNO LLEGAN GOBERNADORES SIN PERFILES DE GOBERNANTES.

Cuando después de, digamos un año, los gobiernos demuestran esterilidad para desarrollar el país, pueden darse dos situaciones: ayudar a g...