jueves, 21 de febrero de 2019

¿NUNCA ES TARDE PARA ESTUDIAR? ¡CLARO QUE NO!





Claro que no. Los músculos envejecen y pierden naturalmente vigor, pero la mente, el intelecto, puede ser desarrollado hasta el último día; depende de la filosofía del individuo, de la tradiciones o nuevas ideas en su sociedad.

El hacer algo en la vejez, que no se hizo en su momento, responde a un deseo, a alguna motivación, como no haber quedado satisfecho en la vida que no nos permitió una necesidad o anhelo; porque nunca tuvimos el tiempo, la oportunidad; pero ya en la vejez, puede aparecer como una necesidad a realizar; y allí vamos.

A un filósofo de la antigua Grecia, un amigo lo sorprendió estudiando un idioma de otro país; al preguntarle porque lo hacía si ya estaban viejos, sin dejar de estudiar le respondió que cuando era joven no tenía tiempo para estudiar ese idioma que siempre quiso  aprender.

 Luego podemos concluir, que la razón principal puede ser la felicidad producida por haber realizado lo que se quiso, aunque ya no tenga un valor material. Muchas obras de arte, ciencia, especialmente filosofía, han sido producidas en los últimos años de un ser, luego puede ser válido también el fruto otoñal.

Finalmente, el terreno no está limitado para estudiar a cualquier edad, tenga o no algún valor no personal.



miércoles, 20 de febrero de 2019

“Eso es un gato; no le importará cómo queda nuestra alma” Por Zamoht



        Dos siempre han sido las mascotas favoritas de los humanos:   los perros, y los gatos.

Las leyendas dicen que el perro simplemente una vez se acercó al humano, tímidamente lo miró, le movió la cola, y…ya nunca más se separaron.

   Tal vez la amistad con el gato, hay empezado de la misma manera; aunque no se puede asegurar que el gato es amigo del humano; podemos imaginar el primer contacto: se acercó al humano, dijo miau sin detenerse y buscó comida en algún lugar; se dejó acariciar el loma; busco un lugar donde echarse, y de allí por delante nunca obedecía como el perro; tenía limpio de ratones y animalillos el lugar; dormía de día; salía en la noche; no toleraba estar amarrado; ni encerrado como el perro que no puede saltar arriba de dos metros de pared; pero para el gato las paredes no son encierros.

   El perro es un animal fiel, no necesita de encierros ni cadenas para estar siempre al lado de su “amo”; no puede vivir sin él; cuantas historias de mendigos muertos, teniendo un perro que nunca se fue por el hambre y que luego dormía sobre su tumba solitaria.

   La psicología del gato no es esa, inclusive no se puede jugar simplemente con él porque araña.

   El perro puede alimentarse con todo lo que come el humano; el gato, no; necesita y con bastante frecuencia alimento con carne; no por majadero, sino porque la naturaleza lo obliga; basta con analizar comparativamente la estructura dental de ambos animales.

   Se puede afirmar la tesis de que los perros, todos ellos, de cualquier raza, son fieles a sus amos que reconocen como tales desde pequeños generalmente. No así del gato. Ambas mascotas son del conocimiento humano; ambas nos han estrujado el pecho cuando, por sus menores ciclos de vida, hemos tenido que llevar al veterinario o simplemente un día enterrarlos.

   Un perro nunca nos abandonará, nos merezcamos o no su fidelidad. Un gato sí lo hará, por razones desconocidas.

   Habrá una madrugada que no lo sintamos llegar, buscar alimento e ir a su caseta. Esperaremos uno o dos días pensando que está de amoríos; pero no regresará. Tenemos con agua y alimento sus platos…ha pasado una semana y seguimos pensando que volverá. Hasta que una noche, con apenas luz vamos a su casa, y en penumbra vemos que no está allí y no regresará ya.

   Eso es un gato; no le importará cómo queda nuestra alma.





martes, 19 de febrero de 2019

¿QUÉ SON LAS MUJERES, ADEMÁS DE SER LAS HEMBRAS EN LA ESPECIE HUMANA?





Aun me perturba una observación, hecha inclusive de niño, al mirar las manos de las mujeres: ¿Por qué sus uñas son poderosas, más fuertes parecen que la de los machos?

No son para pelearse con los felinos, ni siquiera con un gato, porque nada espanta más a una mujer, eso parece, que le dañen la cara, especialmente con rasguños. La naturaleza las ha responsabilizado principalmente a ellas para la sobrevivencia, no sólo de la especie, sino de algo mayor: la sobrevivencia de la vida, y en la especie humana, la vida en su forma superior.

 Por ello, una forma de hacer eso, es ser atractiva a los machos, empezando por los rostro que algunas tienen la suerte de tenerlas estéticas; aunque los mañosos franceses dicen que no hay mujer fea sino desaliñada; luego debe cuidar, aunque no lo sepan, que sus rostros sean atractivos para sus machos, que finalmente para todas hay uno o unos. Es decir hay una actuación más instintiva que consciente.

 Saben que en un combate directo con un macho terminarán perdiendo; porque al hombre natura lo dotó de gran fuerza muscular, que no tienen las hembras, y de velocidad; de no haber sido así, y sin instintos, placeres  de reproducción, no se hubiera perpetuado la especie humana, y seguramente ninguna otra; la relación íntima sin el consabido placer, no tendría sentido y las especies desaparecerían. En las hembras el instinto es feroz, hasta dominante en tantas; fuerza incontrolable, más allá de tanta educación; de allí tantas desgracias, sufrimientos, incluyendo a algunos sacerdotes de algunas iglesias.

 La fortaleza de las hembras está en la paciencia, constancia, que nace de su fabulosa resistencia; su musculatura está diseñada para eso. Los campesinos y campesinas, cuando laboran las tierras, empiezan las faenas temprano a la misma hora; los varones con frecuencia se detienen a descansar y las mujeres los azuzan; las mujeres pueden seguir trabajando hasta más allá de la caída del sol, para continuar en la casa con las labores del hogar; mientras el hombre se escabulle. En esta diferencia, astutamente manipulada por los ociosos, está la explotación de mujeres por hombres; llamada machismo.

La inmensa mayoría de humanos, como todos los demás seres vivientes, no están conscientes, ni por pensamiento personal, ni cultural, de las razones de sus conductas, sólo existen. Y para ello hay que luchar; luchar para obtener el alimento en primer lugar, el espacio para pasar las noches; luchar para proteger la descendencia, objetivo final de las vidas.

 Y bien observado, en la lucha por sobrevivir, sólo suele haber alimentos para pocos en medio de muchos; luego, hay que luchar también contra los congéneres; y así nace la lucha entre las hembras como instinto de sobrevivencia en los tiempos malos; y como arma principal, entre ellas, se usan las uñas. También picos, como cuando dos gallinas con pollos se encuentran en el corral y la pelea es feroz; inconsciente y ciega, porque suelen pelear sobre los pollos que pretenden defender.

Más allí no termina la tremenda responsabilidad de la hembras en mantener la vida; su contraparte, el macho, suele ser la peor bestia con la que tiene que combatir tantas veces; usando su fuerza, tantos hombres que no son  racionales en sus relaciones sociales; machistas les llaman; no son justos, cuando en la sociedad, tantos hembras como machos, deben ser considerados con derechos sociales iguales: a igual función, producción, debe haber igual remuneración.

No necesitamos pensar igual, sentir igual, para que en sociedad, existamos racionalmente; porque no se reconoce aún, que tantos hembras como machos, la naturaleza los hizo complementarios para existir; los machos con sus fortalezas y rapidez físicas, tremenda lógica mental; con sus capacidades para las construcciones;  y la hembras con sus gran  paciencia para criar, resistencia para las actividades de muchos tiempo y rutinarias; más instinto que lógica que para algunos hombres puede ser insoportable, considerándolas inclusive inferiores; como en la gran cultura griega antigua; pero con una enorme capacidad de conservación.



domingo, 17 de febrero de 2019

EL BOMBARDERO: CLAUDIO PIZARRO, ROMPIENDO MITOS EN EL FÚTBOL; LLEVANDO LEJOS EJEMPLARMENTE LOS LÍMITES DE RENDIMIENTOS




Los dogmatismos, no son sólo vendas en los ojos, lo son en el cerebro; como grilletes que no dejan pensar en libertad, única manera de conocer la verdad.

 Pocas personas están conscientes de que el universo es dinámico, a pesar de que lo ven por todas partes; el fulanito que fue un niño y jugaba pelota en el calle, hoy es un profesional, con familia y ya para canas.

 Sin embargo, no consigue tener un pensamiento de que la realidad, el mundo de la materia, lo que sucede en ella y perciben mis sentidos,  es la única realidad.

Ver para creer, decían las abuelas que no se envenenaban tanto con dogmas del más allá, que meten miedo, ocultan la verdad y lo peor, la capacidad de conocer la verdad, para aceptarla sólo a ella.

Un gran jugador de fútbol, es Claudio Pizarro, el “Bombardero”; por la violencia en disparar y sin contemplaciones a los arcos rivales. Los mitos, las leyendas, peor: los dogmas que mantienen ignorantes a las gentes, dicen que ningún jugador de fútbol puede ser productivo más allá de los cuarenta; los jugadores lo creen, se adormecen y se detienen; pero especialmente lo creen los administradores de este rudo deporte; que provoca lágrimas y risas; y por ello, casi todos, no ven al jugador, sólo a su documento de identidad para tomar decisiones y jubilar a jugadores que todavía los despeinan con la pelota a los más jóvenes.

Pero, en Alemania, alemanes tenían que ser, humanos de mentes tan claras, dirigentes de un club alemán donde juega este peruano, lo ha dejado seguir jugando; quizás lo tenían en la banca, por simpatías personales, para ponerlo ya en minutos finales, por jugadores lesionado, cansados; quien sabe finalmente, cuales fueron las causas para que el Bombardero siguiera jugando…y…haciendo goles tan definitivos para los intereses del club.

Y allí está, en las canchas europeas nuestro jugador. En un país polarizado como es Perú, la mitad de la hinchada no lo quiere, mientras la otra mitad lo ama; ¡Ah peruanos!

En la cancha se ven los gallos, decían los tíos agresivos antaño; cuántas veces los envidiosos, los acomplejados, traumados, por no aceptar las realidades, pero estando en las puertas, no han dejado, ni dejan que el superior avance, que demuestre; la mediocridad siempre ha sido así.

 El tiempo irá más allá de la vida de Claudio como jugador; no sabemos si con tremendas demostraciones de aun capacidad y más experiencia, sigan dejando jugar a Pizarro; pero allí está él, haciendo goles con arte, con dinamita.

El odiado y a la vez amado Bombardero, en nuestra patria peruana, rompe mitos; y no debe sorprender que los atletas sigan con altos rendimientos más allá de los tiempos tradicionales, dogmáticos, que no reconocen el avance científico y todo ello en las actividades humanas.

 Lo que no debe olvidar, Claudio, es la admiración de un gran pueblo por su arte, como es el alemán; y no es erróneo razonar que dentro de dos o tres décadas, el límite será de 50 años para los nuevos jugadores; y para después quizás más; con los Claudios como pioneros.

 En las punas peruanas, hombres de más de 60 años corren con el viento helado en la cara; los únicos que desconocen eso, son los que antipatizan con Claudio Pizarro.



CUANDO AL GOBIERNO LLEGAN GOBERNADORES SIN PERFILES DE GOBERNANTES.

Cuando después de, digamos un año, los gobiernos demuestran esterilidad para desarrollar el país, pueden darse dos situaciones: ayudar a g...