Antes de la revolución industrial, la escuela o sistema
educativo, sólo daba educación cultural; lo que se estudiaba, enseñaba, iba
mayormente a la mente y al espíritu, no a las manos, con excepciones.
El artesano aprendía en los talleres familiares o pequeños
talleres, ya de la burguesía o de la monarquía aun existente. Las nuevas
sociedades de la revolución industrial se desarrollaron sin hacer una
estructura entre la escuela y el trabajo.
Ya en evolución la empresa, los requerimientos de personal
se hacían como en los talleres: se empezaba de aprendiz, a manos de los
maestros y así aprendían oficios, profesiones técnicas; hasta la administración
empresarial.
Los países que se desarrollaron con la revolución industrial
consideraron que la mano de obra debería formarse en las escuela y así nacieron
institutos tecnológicos que permitieron el enorme avance industrial de los hoy
llamado países desarrollados.
Mientras, en los países subdesarrollados, la falta de
liderazgos para entender que la manufactura hace ricas a las naciones, desarrollaban
planes de estudio de contenidos puramente académicos, orientados a las
profesiones de servicios antes que a las de producción de bienes utilizando los
recursos naturales; con la sospecha de que era de manera consciente por parte
de los gobiernos, para mantener a estos países sin desarrollo de competencia a
los que se desarrollaban. Luego puede concluirse que el divorcio entre escuela,
en país subdesarrollado como Perú, es no sólo por falta de inteligencia
gubernamental, sino por complicidad en nuevos colonialismos; aplicando
totalitarismos educativos para atrofiar las inteligencias.
Si la escuela es la preparación para el trabajo social, para
hacer la economía, principal razón de la creación de las sociedades, entonces
el objetivo será que la escuela provea de los especialistas que necesitan las
empresas; pero—y esto es lo que jamás se considera, porque se basa en el
supuesto de que todos los seres son iguales
o que deben obedecer los mandatos de un dios metido en los cerebros
desde niños; que por educación evolutiva se puede convertir a un asno en una
caballo de carrera; cuando lo que debe hacerse es alimentar bien y tener sano
al asno para que cumpla su función de cargar; y al caballo para que corra;
porque esas son sus destinos y aptitudes naturales.
Ya por soberbia o
dictadura, las gentes con poder se siguen imponiendo a lo natural, a lo justo
que el mundo es para todos, equitativamente; en libertad que trae paz y
prosperidad material.
Luego: si Pedro nació para agricultor, le agrada y tiene
aptitudes, enséñesele a ser agricultor; quizás su hermana tenga dotes para
empresaria, para lo que el sistema educativo la debe empoderar. No a rajatabla
una estructura educativa, porque así se les ocurrió a los gobernantes que
ejecutan sus propias y muy limitadas ideas o lo peor, de traición, cumplen
órdenes del poder interno o externo.
Alguien decía “Hay mucho camino que recorrer o mucho pan que
rebanar”. En Perú debe empezarse un amplio debate o concurso nacional, hasta
internacional, sobre quien o quienes elaboran un proyecto educativo, que una la
escuela con la empresa; seleccionando a los hoy estudiantes, mañana
trabajadores especializados, según sus aptitudes o talentos naturales y que la
economía necesita; sin dejar de considerar que quizás algunos puedan desempeñar
funciones para las que no nacieron pero que pueden ser eficientes en ellas.



