jueves, 5 de mayo de 2016

¿”DÍA DE LA MADRE”? ¿“DÍA DE LAS MADRES”? ¿DÍA DE LA MADRE VIVA, DÍA DE LA MADRE MUERTA? ¿ALGO MÁS QUE UN DÍA INTERNACIONAL PARA CELEBRAR, RECORDAR?








Este día anual tan especial, se titula tradicionalmente como: “El día de la Madre”; pero, es preferible, por estar más cerca de lo real, que sea: “El día de las Madres”; en plural; porque hay madres y madres; y porque cuando algo es considerado en singular, es colocar en el mismo saco lo bueno y lo malo, lo bonito y lo feo; escondiendo lo que debe quedar a plena exposición y a ojos de todos.
Se pueden tener muchas ideas sobre el concepto; mantener las tradicionales; modificarlas a la luz de la nueva historia de la humanidad que continuamente va cambiando y modificándolo todo.
 Enfocando el tema a las madres humanas, decimos que madre, biológicamente,  rigurosamente, es toda mujer que ha parido uno o más hijos.
Aun tratando el asunto cerebralmente, el que haya observado este fenómeno de perpetuidad de la vida, en diferentes mujeres al momento de ser madres, no puede pasar por alto, que observa que en algunos casos, luego del proceso físico, hay gran alegría en la nueva madre; pero no siempre es así.
Hay madres en el matrimonio, hay madres solteras, hay madres en la convivencia, y lo que es de gravedad: hay madres por violación.
Era estudiante universitario cuando volvía a mi casa luego de muchas horas en los salones y laboratorios de la UNSA. Subí a uno de esos ómnibuses que hacían antes el servicio de transporte urbano; sólo éramos tres pasajeros, antes de sentarme en un asiento delantero observé que en el fondo del vehículo, hecha apenas un bultito, había una muchacha que me pareció indígena; muy humilde por el aspecto de sus ropas; tenía entre sus brazos con mucho cuidado  un paquetito al que observaba con una expresión que nunca había visto; la experiencia de la vida me enseñaría que esa expresión corresponde al sentimiento de ternura. No podía evitar la indiscreción de observarla mientras ella contemplaba a lo que deduje que sería su bebé; quedé hipnotizado por un momento por aquella expresión luminosa, extraña  de felicidad.
De pronto,  algo dentro de mí empezó a hervir: estaba sola; muy humilde; en el fondo del transporte como queriendo esconderse. Yo bajé primero y por ello sabía que ella continuaría hasta los extremos del distrito, donde no son casas donde seguramente vivía. En mi cabeza se mezclaba la escena que había visto; con otra del esposo con ella, o el padre del bebé, que no se forman solos; con su familia todos en felicidad; en un mejor vehículo. Largo rato me duró aquello; yo era un muchacho que iba a la universidad con el objetivo de prepararme en una profesión que me permitiera un trabajo mejor remunerado que los de las masas.
Las heridas en el cuerpo dejan cicatrices que nunca se compararán con las que quedan en el alma; porque las arrugas de la vejez pueden hacerlas olvidar; pero jamás las que quedan en el espíritu.
Las hembras humanas, no son las únicas que son madres en la naturaleza, de acuerdo a la opinión dada; luego se podría decir que no hay mérito especial, diferencial en ello, respecto a los demás animales de igual método de reproducción. En los videos del Internet, podemos constatar, los ejemplos infinitos de partos, como etapa final para ser madre. ¿Existe algo diferencial entre las hembras de los animales o mujeres que tienen hijos, para considerarlo meritorio?
Una cosa es sembrar una semilla y otra cultivarla. La siembra es cuestión de minutos; el cultivo lleva semanas, meses, años, lustros, décadas. Pero si no se cultiva, no hay garantía de que la semilla se convierta en algo de valor.
Por ello, hay madres y madres. Realmente la mayoría de ellas dan su salud, sus energías, sus vidas para que sus hijos vivan. La naturaleza las dio como primera y última instancia para la perpetuidad de la vida. Desde que conciben, pasando por el increíble periodo de paciencia para contener al nuevo ser tantos meses; el dolor del parto y los más duro, casi calvario: la crianza, hasta que puedan valerse por ellos mismos.
Para qué hablar de las irresponsables; de las cabezas cavernosas, oscuras de inteligencia.

En los hogares de familias completas, socioeconómicamente afortunadas, todo será alegría; donde se podrá ver el efecto de la publicidad de los comerciantes para ganarse alguito con sus ventas de productos para el momento.
En la mayorías de familias se pasará un día, si no de plena felicidad, de serenidad; las gastronomía peruana de moda en el mundo, saldrá a relucir en las mesas; no faltarán algunos licores, no abundantes o quizás nada como en otros tiempos. Pero habrá hijos que felicitarán a las mamás; las agazajarán.
Los cementerios también se colmarán de personas que rinden culto  a las madres que ya no están. Donde siempre será conmovedor, ver arrodillados en una tumba de tierra, a niños, niñas que rezan, que perdieron a sus mamás tempranamente. A  ellos me gustaría decirles, que la vida, que el tiempo que todo lo cambia, no se estanca allí; que algún día serán adultos y serán madres y padres; y en sus espíritus nacerán nuevos sentimientos; que la vida es así, que cuando es dura, injusta, nos enseña a saborear intensamente lo que aún nos queda, lo nuevo bueno.
Más, ¿los hijos de las violaciones, que las falsas, hipócritas morales, presionan para que existan; morales simplemente basadas en  criterios de algunos  humanos? Es un tema temible, pero que no debe postergarse. Los hijos llevan genes de los padres y por ello son muchas las posibilidades de que sean como ellos finalmente.
Finalmente, las madres desventuradas. Hay parejas que se forman con ilusiones de una vida normal; pero algo sucede, cuando ya con hijos, el esposo pierde su trabajo,  no encuentra él ni muchos, otros trabajos, ni por horas, ni por días; y todo se hace cuesta arriba, cuesta arriba. Alimentar, vestir a los niños, enviarlos a la escuela para que aprendan un oficio, una profesión que les permita cuando ya adultos vivir sus propias vidas, creando familias. Ante la ira del hambre, de no tener ingresos por más que se les busque, ver a la familia hambrienta, surgen las peleas; en la desesperación se tiene la primera idea negra para sobrevivir: robar. No sólo el padre lo hará, lo harán los hijos porque se ha creado un nuevo universo para ellos; y así otras familias. No se es ciego para desconocer que una de las causas de la delincuencia es la pobreza extrema; sin solución diferente a la cárcel que no cura; a menos que se implante a fondo la recuperación del ladrón, no del asesino. El que se volvió ladrón, y volvió  ladrones a la familia entera, antes de ello tenía una profesión que no le sirvió; cómo pensar que los hijos con profesiones honradas podrán vivir en la ley. No sólo en el Perú, en cientos de países hay madres desventuradas; abandonadas a su sobrevivencia que suelen encontrar fuera de la ley. ¿Los Estados no podrán hacer nada? ¿Es estéril la civilización que aún contiene las leyes de la selva; de que sólo el más fuerte, el más despiadado tiene buena vida?
Por todo lo anterior, no tengo mucha convicción,  en el día de las madres, mejor decir a secas, ¡Feliz día madres!


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