Con frecuencia—y diga lo que se diga esto es bueno—, aparece
en los medios los casos de chicos y chicas que destacan no sólo deportivamente,
sino también intelectualmente, en evaluaciones internacionales, al ganar
concurso, competencias contra países supuestamente superiores al peruano.
En Atletismo, en ajedrez, y ya continuamente en materias tan
duras como la matemática, destacan, llegan a ciertos niveles y se estancan;
para continuar en sus desarrollos les es necesaria finanza que no la tienen los
parientes, la escuela, y que el Estado se desentiende; quizá por falta de
comprensión de la situación.
Cuando un peruano obtiene un gran mérito internacional, las
autoridades corren para la foto de la fama, del prestigio; pero en sus cerebros
no brilla la luz de que los “nerds”, en los países desarrollados son detectados
y apoyados en sus desarrollos porque es en beneficio de sus países. Ellos son
los descubridores, ellos son los inventores, al aplicar la inteligencia
superior que les dio la naturaleza.
El que el Perú sea un país subdesarrollado, amablemente
llamado “en vías de desarrollo”, no excusa tales descuidos; sino que
precisamente estos ciudadanos son los que necesita un pueblo atrasado para
salir de ese estado.
Pero como se decía: “No se le puede pedir peras al olmo”, o
“Dónde has visto que un cerdo vuele”; para indicar absoluta incapacidad. Los
gobiernos son estériles, porque las personas que los conforman son en sus
mayorías políticos infecundos; que luchan ferozmente por los cargos públicos
por el dinero que significan, sin demostrar capacidades para dirigir la
sociedad.
No será este chico, nacido para la matemática, el último
caso de una buena semilla desperdiciada.
Ω

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