En Puno, Perú, se
vive el caso dramático, que bien puede ser trágico, de una mujer
embarazada, mordida por un perro rabioso, que para salvar en primer lugar al
bebé, la sometieron a cesárea; el destino de ella, sólo los día siguientes los
dirán. En Arequipa, los casos de mordeduras son numerosos. Tremendo desafío para
la medicina, para los médicos,
enfermeras.
Se pensaba que se tenía bajo control la rabia humana, pero
en los hospitales sus estadísticas hablan de muchos casos, demasiados.
¿Hay responsabilidad moral en las personas que se oponen al
control de la excesiva multiplicación de animales potencialmente peligrosos;
como se hace con los insectos transmisores de graves enfermedades? Influyen en
la dación de leyes; se tiene las consecuencia del descontrol en la población
canina sin dueños; porque les da “pena el sacrifico de perros vagos, gatos,
pero nunca de humanos en orfandad”. No se ocupan de los casos de las peleas
feroces de gallos; menos de las corridas de toros, que son auténticos
asesinatos de animales entrenados para que ataquen las muletas inocentemente;
sean heridos en los pulmones para ahogarlos en su sangre antes de la estocada
fatal. Nunca ven estos casos; sólo el figuretismo irresponsable.
Hay gentes irresponsables, hablan de memoria, hacen hipócrita
defensa de animales peligrosos para la seguridad humana, porque ellas se
encuentran en lugares seguros. Un perro sano, es gran amigo de su amo; un perro
con rabia, es peligroso, no reconoce al amo y muerde y enferma de muerte a las víctimas;
sólo queda el camino de su eliminación. Es peligroso dejar sin control la multiplicación
de perros sin hogares; algo que se preveía y que irresponsablemente se dejó y
deja sin control.
Es preferible
lamentar 48 horas el sacrifico de los animales sin dueño que nadie se encarga,
antes de se conviertan en peligrosa plaga. A los defensores de estos animales,
deberían someterlos a la vacunación contra la rabia.
Ω


No hay comentarios:
Publicar un comentario