Los peruanos y peruanas, tienen la oportunidad de aplicar
los impuestos a la minería a su desarrollo futuro, comenzando ahora. Porque la
minería produce los miles de millones de dólares necesarios para crear nuevas
represas en todo el territorio para irrigaciones e hidroeléctricas; para la
agroindustria y la exportación no tradicional. Para las infraestructuras de
carreteras, puertos pesqueros, escuelas, Minihospitales, puestos policiales;
universidades técnicas, empresariales…
Sólo la oposición antiminera cavernaria, dogmática,
fanática, enemiga de la democracia, puede oponerse a su explotación y control
rígido de la contaminación, y al pago legal y justo de impuestos y cánones para
el desarrollo regional, racional, pragmático. Sólo gobiernos débiles pueden
dejarse manipular por minorías agresivas, pero minorías, sin representaciones
democráticas. En una democracia que se respete, 6 votos contra 5, es gobierno
temporal.
Los Institutos deben impartir las profesiones y oficios
adecuados a la explotación moderna de los yacimientos mineros a nivel nacional;
la educación de las poblaciones vecinas a los yacimientos, en control de contaminación
y demás de ley.
Iguales criterios
deben seguirse para el beneficio de los hidrocarburos; con la entrada en
funciones de la estatal Refinería de Talara, procesando los petróleos pesados
abundantes en nuestro territorio; para combustibles a precios racionales, para
transporte de carga y personas más barato; preparación de alimentos no onerosa.
Una auténtica empresa estatal eficaz, eficiente, sin corrupciones, rentable
para su desarrollo empresarial; sin manipulaciones de fuerzas extrañas a las
del Estado peruano.
Los recursos naturales de los peruanos y peruanas, deben
servir para configurar un nuevo Perú para nuevos peruanos; empezando por elegir
a gobernantes de las nuevas generaciones.
Ω

No hay comentarios:
Publicar un comentario