Hace muchas décadas atrás
en el tiempo, cuando en la costa sólo habitaban los llamados costeños, antes de
las inmigraciones internas en Perú que lo han transformado; en el mar abundaban
las machas, las almejas y todo tipo de mariscos; hoy, sin capacidades de los
gobiernos, estos exquisitos alimentos, se extinguen; sin preocupación por el
lado del Estado para ver la manera inteligente, científica, empresarial, legal,
de su conservación y explotación.
Peor suerte, y en cuerda
floja, se debate la existencia del crustáceo de extraordinario sabor, de
existencia fluvial: los camarones de río; en sus tres, cuatro o cinco
variedades naturales en Perú.
Se dice que, en la
necesidad de sobrevivencia de los humanos, el control se hace imposible. Que el
aumento incontrolable de las poblaciones, especialmente de las sierras
peruanas, obligan a los desplazamientos y a las búsquedas de maneras de
sobrevivir.
Con los controles a medias y según los
lugares, se demuestra que es posible, prácticamente, producir toda la cantidad
de estos crustáceos de agua dulce que se planifique; especialmente, el evitar
su extinción. Pero no existen programas continuados, por la fragilidad ética de
los responsables, de manos frágiles al peso de unos cuantos soles; de los
depredadores, tremendamente irresponsables y blindados contra la ley; inmunes
continúan en sus depredaciones estos quiebra manos de algunas autoridades. No
existe el Estado fuerte, disciplinado.
Muchos años atrás, en el
siglo pasado, era grato para los niños ir a las bodeguitas o tiendas a comprar
los camarones secos que se vendían a precio de arroz o azúcar, para que mamá
hiciera los sabrosos camarones con arroz; eran agradables porque se podían
comer crudos, con sabores superiores a los frescos. Para consérvalos se usaban
las mismas técnicas que para conservar machas y otros mariscos: una ligera
hervida en agua con sal; dejarlos secar al sol; quitarles la partes inútiles y
listo.
El problema o problemática
de la sobrevivencia del camarón no es técnica o científica, es de decisión y
control Estatal; y de intervención de la empresa privada.
Ω


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