Sobre la amistad de los perros con los humanos se ha escrito
bastante y se seguirá escribiendo; donde ésta relación puede ser interpretada
de diferentes maneras; como todo los observado por diferentes personas, que en
última instancia no son sino subjetivas.
Hay quienes dicen que el perro fue domesticado por los
hombres primitivos. Por qué habría de hacerlo los hombres primitivos que no
tenían más conciencia que la de los animales con los que convivía o beneficiaba
o se defendía. Existiendo millares de razas de perros, ¿Domesticaron a cada
una?
Tal vez nunca los curiosos puedan llegar a saber cómo se
inició esta amistad que nunca ha sido quebrada por el animal, sino por el humano.
Tal vez sea preferible dejar ese primer momento en el mito y ver que en una
tarde en que el humano cavernario, con su familia, sentados alrededor de una
fogata comían lo cazado y que de pronto apareció un perro que se acercaba a
ellos sin señales de agresión; quizás por ello no lo ahuyentaron. Ya cerca de
ellos quizás movió alegremente la cola y eso fue todo; desde entonces jamás se
separó del humano, comía de los restos y demostró que era guardián y feroz
defensor de la vida de los humanos sin
importar tantas veces la suya.
Cuántas historias felices, cuantas dramáticas, cuántas trágicas
de este animal que encadenó su destino a la vida de los humanos, tantos de
estos si merecer los sentimientos del animal. Estantes enteros se llenarían con
los relatos heroicos de estos seres; cuyos destinos la madre naturaleza los
esclavizó al humano; no puede vivir sin ellos; simplemente no puede estar lejos
de un niño, de un anciano; no puede sin sufrir sin que nadie se dé cuenta, no puede.
Cuando veo en la calle a un “Perro callejero”, una pregunta
sale apenas de la garganta: ¿Te abandonaron? ¿Traicionaron tu fidelidad?
Caminarás sólo. Y lo ves perdiéndose entre las gentes, entre los vehículos. Sí,
ese es un perro callejero. Y entonces te apuras en llegar a casa, entras y
corres a abrazar a tu perro; él te lame las manos, la cara; no sabe qué te está
pasando.
Ω

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