Las características de las paradojas, además de las
contradicciones en el razonamiento lógico, están en que, quizás por ello,
contienen un ir más allá de lo “No puede ser de otro modo”; el no creer en el “Non
plus ultra”; en los “Nudos Gordianos”, que nos imponen “El Sentido Común”,
hasta las tradiciones; en que si se llegó a la contradicción en el
razonamiento, es porque faltaron en él ideas componentes del asunto; es decir las
paradojas nos conducen a lo nuevo; es como la osadía del explorador que
encuentra lo nuevo porque fue más allá de lo prohibido.
Las personas, en cualquier tiempo o espacio de la historia, saben
que el agua apaga el fuego; sino pregúntenle a un bombero novicio. ¿Cómo podría
entonces ser medio para generar fuego?
La diferencia fundamental del cerebro humano, no de todos, sobre
el de los animales, es su capacidad
creadora: producir, a partir de lo que existe, cosas que no existieron. Esta
cualidad continúa en pleno desarrollo en el humano de hoy; manifestándose en la
infinidad de objetos por ellos creados, como el avión, los barcos, las
computadoras…
No debería entonces, quizás, sorprender que alguno de ellos,
basándose en los conocimientos, aplicarlos para obtener fuego usando agua.
Procede resumidamente así: en una bolsa de plástico transparente, coloca agua y
le da a la bolsa forma esférica. Luego usándola como lupa, consigue concentrar
los rayos sobre partículas de leña muy seca y así obtienen el fuego. Podemos
ver tal fenómeno en un video de URL:
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