Hace millones de años, posiblemente, la Naturaleza, el
Universo, dejaron de crear en el planeta Tierra a seres vivientes.
La teoría de Darwin
de la evolución de las especies— Se nace lagarto y de tanto saltar para no ser
devorado, produjo en ellos alas y de allí a transformarse en aves había sólo la
distancia de una pluma. O se nació simio y la esperanza de no ser tan feo lo
llevó a convertirse en humano, de allí las bellas humanas en todas las razas;
al decir de esta teoría, la necesidad es la madre de la evolución física de los
seres, y si no evolucionas: mueres.
Lo observable es la no evolución o metamorfosis,
transformación, ya de las formas físicas o anatómicas de los seres; tampoco—y
esto es indiscutible en los humanos—, hay modificaciones, sino más bien claras
exposiciones de los sentimientos, pasiones: no se ha dejado de ser envidiosos; asesinos
para robar o explotar; es traidor; es cobarde; es codicioso; al mismo tiempo
que piadoso, amoroso, solidario, pero todos estos sentimientos últimos, más
subyacen ante la imposición de los destructivos; no luchan para imponerse y
controlar lo que por instinto se puede considerar como salvajes, ajenos al concepto
de cultura, de civilización. Los humanos cuando abandonaron las selvas y las
cavernas para vivir en ciudades, no abandonaron los instintos de las selvas, de
los demás animales, especialmente muchos de ellos, de los depredadores, los
carnívoros hasta caníbales.
Pero, y eso explica
la evolución cultural y en civilización: sólo la mente ha evolucionado en
cuanto a capacidades de creación material; porque estas evoluciones mentales
podían ser materializadas con las dos poderosas herramientas—y armas—, dadas a
su anatomía: dos manos contrapuestas, complementarias para agarrar, formar. Y
este desarrollo de la inteligencia, no parece ajeno a otros seres, mamíferos o
no; la evolución parece general a todo ser con cerebro; con las limitantes en
los animales de la imposibilidad de la creación material por carecer de las
manos de los humanos.— tema para la investigación o información.
Los primeros grupos humanos, en números pequeños,
familiares, empezaron a multiplicarse en el tiempo; ya no había un envidioso en
un pequeño grupo, sino decenas en los
grandes grupos formados; ya no un jefe de familia, sino varios que luchaban por
ser los reyes de la tribu o tribus. Los astutos, fuertes, despiadados, más
intelectuales, se impusieron sobre los no luchadores, los pacíficos, los más
definidos como musculares. La fuerza genética o de nuevos genes, creados al
azar, se imponen; ampliando las pasiones de ser los amos de los demás; sin
mayor explicación hasta ahora.
¿Es un instinto el
sentimiento de poder, de la acumulación sin límite de riqueza, más allá de la
necesaria para vivir eternamente, acá o allá, según las creencias? O es una mutación en las propiedades de los
genes, mutación que se produce en el momento de la combinatoria genética en la concepción.
Tema para la investigación.
Los Faraones, reyes en las antiguas culturas egipcias,
acumularon, por acciones militares, enormes riquezas, en oro principalmente.
Creían en una vida después de la muerte; y surgió para ellos el qué hacer con
esas riquezas después de muertos. Por supuesto, como todo codicioso,
enormemente egoístas, pensaron en tener
para siempre aquellos tesoros—, especialmente, cuando son abundantes, mal
habidos: “A mí nadie me quita lo que quité”.
Sabían que el alma era inmaterial, diferente a la
materialidad de los tesoros. No se los podían llevar al más allá, luego cómo
hacer para tener siempre propiedad sobre ellos. Los cerebros deben haber
funcionado día y noche para resolver el egoísta problema.
Tal parece que en la historia de humanidad, del mundo todo,
hubo una era del “dominio de la piedra para la construcción”; en todas las grandes
culturas de la antigüedad, sin conexión entre ellas, se construyeron obras que
aún perduran completas unas y con huellas suficientes otras. ¿Fue así? ¿Hay una
simultaneidad en las vidas de las culturas espacialmente separadas, pero en el
mismo tiempo cósmico?
Las pirámides son un gran esfuerzo para no sólo conservar
los cuerpos materiales de los poderosos, sino quizás más importante: sus
riquezas. No existían conceptos de estructuras arquitectónicas como ahora que
se basan en el concreto armado; acero más cementos; que permiten esencialmente
techos planos. Fue indudablemente una gran creación el sistema piramidal para
formar una estructura a la vez ultra sólida y enorme, donde las gigantescas partes
se articulaban directamente o con sencillas argamasas y resolvían el
problema del techo. Funcionó perfectamente este sistema de estructuras por
gravedad.
La codicia, la soberbia, el egoísmo de los que se hicieron
poderosos por explotación de las mayorías de poco intelecto, quisieron
ingenuamente perpetuarlos; manteniendo ese poder más a allá de la muerte; en
conceptos religiosos de existencias de almas que aún perduran.
En el lento pero
inevitable avance intelectual hacia la verdad de la vida y razón de la existencia,
no sólo humana sino de todos seres; aún persiste en la mente de muchos humanos lo ideal; el pensamiento no extraído
del mundo real como lo hacen los auténticos científicos, sino lo mágico, lo
metafísico; pero, será superado por la razón científica: no hay más verdad que
la que existe materialmente; idea sin correlato físico, real, es sólo
imaginaria, fantástica, interesada de que exista para la manipulación de las
gentes.
Cuando pasen,
seguramente siglos y milenios, la evolución del pensamiento llevará a una más
cercana concepción de la inquietudes filosófica por la existencia; existencia
históricamente más de dolor, sufrimiento, abusos, de estos seres denominados
por ellos mismo como humanos; y aun sin una certera definición de lo que son
los seres de esta especie; con una explicación de que por qué la codicia, de
por qué la soberbia, el despotismo, cuando realmente el planeta es capaz, por
medio de los conceptos de Ciencia, Tecnología, Empresa, es capaz de mantener en
cómoda existencia al doble o triple de población actual.
En la ley del equilibrio cíclico en el Universo, en la
Tierra, en la Humanidad, nada es eterno: las momias fueron violadas, sus
tesoros saqueados y las riquezas robadas por los faraones, vueltas al común de
las gentes con las mismas maneras de expropiación violenta.
Ω

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