viernes, 27 de febrero de 2015

LA TV BASURA, ¿QUÉ ES? ¿POR QUÉ LA INTERVENCIÓN DE LOS PULPINES?

LA TV BASURA, ¿QUÉ ES? ¿POR QUÉ LA INTERVENCIÓN DE LOS PULPINES?


Nada es absoluto en el universo; exclusivo. Nada existe sin su opuesto.  Existen cosas en diferentes cantidades, opuestas cualitativamente; pero sin eliminarse jamás.
 En fin, todo es bipolar; en aparente lucha, de eliminarse unos opuestos a otros; en sus desarrollos naturales; lo cual es irreal, imposible, sólo intencional; porque una cosa existe sólo porque existe su opuesto. De allí que pretender que quede un solo interés, eliminando a su opuesto; es simplismo. Así, el caos y el orden en el universo, y todo lo contenido en él, es un proceso; donde el tiempo no tiene importancia; donde todo es cíclico; inevitablemente, cíclico. Donde se oscila del casi 100% de una cosa, hasta casi el 100% de su opuesto; en los límites de estos extremos, se producen los inevitables cambios de dirección opuesta; para repetirse el ciclo en su otro límite; esto sucede, porque no se puede poner límites muy estrechos a los procesos, que sólo cambian al saturarse en los límites.
En este marco, siempre relativo, de suposición, sin dilaciones- dejando el caos del párrafo anterior-: “al no tener control la denominada TV basura-en sus contenidos de pobreza cultural, según opiniones; y que en la práctica da mucho dinero, que es lo que le importa a un inversionista; donde lo moral, la mediocridad reconocida, no tiene valor material, único valor para la mayoría de inversionistas, micros o macros-, esta clase de productos televisivos, parecen haber llegado a su límite en la sociedad peruana; donde la polaridad de lo no vulgar, reclama su derecho a la existencia, según sus formas, en el espacio y tiempo real; y esto será así por otro periodo de tiempo, de duración desconocida.
De acuerdo a la teoría de los ciclos, pues la lucha empieza en Perú, entre lo que lucha por estar permanente, hasta desarrollándose en dirección de lo libertino; y lo que exige  el cambio de dirección, de lo supuestamente vulgar, que afecta a muchos; hacia lo no vulgar, que no pueden, quizás ni, entender ni aceptar  las mayorías; en el actual tiempo.
Finalmente: si la coexistencia es realidad-desgraciadamente tantas veces en serias luchas- , en Perú, se tiene televisión estatal y televisión privada. En un marco de libertad de expresión, sin totalitarismos; sin libertinajes- diferente a libertad-; los medios estatales, que son de toda la ciudadanía, deben crear y desarrollar programas no de pobreza cultural, que vulgarizan el espíritu del humano, conduciéndolo otra vez a las leyes de las selvas; donde no hay control, donde no hay civilización. El no contraponer, permite la degradación; véase la historia de los pueblos de la humanidad. No hay por qué entender que tanto los medios privados o estatales-los estatales, tal vez deban estar en mayor número al actual, incluyendo las estaciones de la universidades públicas o gobiernos regionales-, deban exponer lo mismo. Debe haber competencia; como reconocimiento de la existencia de los opuestos y su nunca eliminación de unos por otros; y señalar el limite, siempre difícil, entre lo libre y lo libertino. Pero ¿quiénes son los llamados a iniciar los cambios, sino son las nuevas generaciones; tal vez los pulpines en Perú?


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