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El sector agropecuario, la microagricultura, es el que debe estar protegido por el Estado,
para que no falten alimentos y en la abundancia los precios no se inflen salvo
grandes factores incontrolables. La recuperación económica no será fácil de
normalizar. Por eso, a ningún peruano le debe de faltar alimento hasta que la vida social, después de la pandemia y sus
nefastas cuarentenas, sea normalizada.
Perú puede producir alimentos con grandes ventajas
comparativas.
Ahora, más que nunca
la política monetaria debe ser más fina. Apoyar a la microempresa; ser
flexibles en su tributación, que no falten, aunque sean pocos, unos soles en
los bolsillos de los más necesitados.
En unos meses los
peruanos recuperaremos la normalidad económica y esta arrastrará a los otros
factores sociales; sólo quedará pataleando la política del caos; la que
prefiere un Perú destruido, antes que perder los privilegios de la aún
oligarquías en Perú, en Latinoamérica.
Que trabajen los dineros del fisco, el del presupuesto
nacional de este año 2022. Reparar, construir: escuelas, hospitales,
comisarías, penitenciarías hacerlas más grandes para encerrar a todos los
delincuentes; carreteras que unan todos los distritos, que son el comienzo del
comercio, turismo.
Que las empresas que
puedan aumentar salarios, apenas se recuperen, lo hagan, aunque sean pocos
soles; los millones de trabajadores pueden hacer huayco económico. Lo
importantes es que si no hay consumo, no hay venta, no hay producción de
riqueza.
Ω
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