HASTA QUE LA MUERTE
LOS SEPARE
En el antiguo Perú,
la relación de pareja, formadora de familia, no para diversiones sexuales,
empezaba con el "matrimonio a prueba"—"servinacuy”, en fonética
castellana.
En esta prueba de
matrimonio, todo lo simulado en algún momento se exponía, lo que servía para la
decisión de contraer el matrimonio, devolver a la muchacha a su familia, a su
comunidad, para disgustos de ellas, y hacer otras pruebas o quizás decidir
mejor por ser soltero. Esta práctica aún continúa en el Perú de hoy, aunque ya
diluida. Se puede mencionar lo conmovedor para personas de otra cultura, cuando
la mujer es devuelta a su familia, porque o no es muy laboriosa, es “tontita”,
no tienen “gustos” comunes, etc.
Muchos de los divorcios
en la actualidad—o lo ya grave: desavenencias que culminan en faltas de respetos,
hasta violencia y muerte; dejando en el abandono y con profundos traumas a los hijos—; son causados por las diferencias;
ya de caracteres, ya de culturas o gustos.
El sentimiento denominado
amor, no es sino una primera reacción de interés por la persona opuesta; ello
puede ser por muchas razones contenidas en las personalidades y culturas de las
personas; aguijoneadas generalmente, nebulosamente por el sexo, que obliga por instinto
a buscar pareja para la reproducción natural; algo que lo humanos pasan por
alto y se quedan con el placer sexual, contenido astutamente por la naturaleza,
en la relación.
Del amor se puede
decir que es como el efecto de un licor, que como tal se va desvaneciendo, y la
única atadura puede ser los gustos comunes, la confianza mutua de
defenderse en la buenas o en las malas;
más allá de los marcos morales que obligan a las conductas; pasando por encima
de las realidades, de incompatibilidades por ejemplo; o decepciones mutuas o de
un lado; lo que hace patético el asunto, y hasta peligroso si se cae en pasión.
La única razón para
las fuerzas naturales, en las relaciones de parejas, no sólo humanas, es que es
el medio para la reproducción y perpetuación de la vida; único objetivo en la
inteligencia en el universo; su máxima creación son los seres vivientes; no
dando ventajas a ninguno; excepto la inteligencia y las manos en los humanos.
También se puede
decir del amor que es como una gripe; puede ser muy fuerte que se siente
morir—o se muere en algunos casos—, o ligera; pero una vez contraída, poco se
puede hacer contra ella, hasta que se pasa y se la olvida; para después
volverla a contraer, con nuevos resultados.
Ω

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