Además del carácter religioso o generación religiosa de los
25 de diciembre, especialmente en la cultura occidental, tiene en enorme
contenido la fiesta de ser una fiesta de familia; de la alegría de estar
juntos; de hacer feliz a los seres queridos, entre otros medios, usando
regalos; comidas especiales y todo acto dirigido a crear felicidad en el ser
querido, aunque sea por un día, que pueden ser dos o más; pero que deben ser.
El desenganche de lo negativo en la vida, nunca es fácil; no
son fácilmente programables los momentos,
sino de alegría, de paz, serenidad por unas horas, para renovar el alma; para
descargar la mente, para continuar la vida que son más los días de lucha.
Por unos instantes, por unas horas, dejemos las caras
largas, las atribulaciones naturales en el existir; seamos causas de alegrías,
no de sinsabores.
Una feliz o serena Navidad; pensando más en los demás que en
nosotros, que ellos harán lo mismo; buscando en los seres queridos los mejores momentos;
creándolos en los niños que lo somos
sólo una vez; en los ancianos que serán nuestros recuerdos.



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