¿EL CRIMEN IMPARABLE?
Hay que aumentar el número de
policías y cárceles; fiscales y jueces no cómplices ni chantajeados por el crimen; antes que la
ciudadanía harta de la falta de ley que realmente la proteja, empiece a aplicar
su ley de justicia y venganza. La ira cuando se desborda suele ser
incontrolable. Más policías; más cárceles—ya debe haber pena de muerte;
juzgando al criminal por el delito, no a quién los comete; sea menor o mayor de
edad.
Los grandes distritos de Lima deben
ser subdivididos en distritos más pequeños con sus propias estructuras de
autoridades.
Los problemas de los peruanos superan
a las capacidades mentales de las llamadas autoridades. No es bueno, que por
necesidad, por incapacidad de la ley, todos los ciudadanos y ciudadanas peruanas
y peruanas, tengan que aprender a usar armar y aplicarla a su propia defensa,
ante la impotencia de la estructura de la ley. No será buena una sociedad
totalmente armada. Pero ¿qué hacer ante la primacía de la delincuencia frente
al ciudadano honrado?
Cuatro, seis delincuentes atacan a
una sola mujer, la golpean, le arrebatan sus bienes, su dinero que le cuesta
ganarlo—dicen que lo reparten con los representantes de la ley ¿?—; deben haber
más policías honrados que delincuentes, hasta la liquidación de la
delincuencia. O será mejor para la ciudadanía que piense en armarse y que la
ley sea más clara en dichos y hechos del derecho a la defensa propia.

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