DE LOS PERROS
VAGABUNDOS, QUIÉN SE ENCARGA
Qué fácil es hablar
desde las tribunas, desde los púlpitos; puras palabras fáciles. ¿Quién se
encarga de tantos perros vagabundos? ¿El Estado? ¿El Rotary? ¿El club de leones
y otras fieras? ¿Las iglesias con tanta monja desocupada y sacerdotes que sólo
levantan las pesadeces de un cáliz y no una lampa, serrucho y herramientas
realmente útiles? Habrá que repetir: cuanta teoría; cuánta hipocresía.
Fácil es reclamar;
que se apunten en un programa, todos los sensibles, para mantener a los
animales sin dueño. La crueldad no es justificable. En la edad media, por
razones religiosas—como ahora en medio oriente—, se mataba previa tortura; no
se “ajusticiaba” simplemente. Como ahora en el país más grande del planeta; se
fusilará; ya no se pondrán inyecciones letales que equivalían, cuando fallaban,
a tortura, en los ajusticiamientos contra los seres que la sociedad debe
eliminar.
Hay seres que
racionalmente deben ser eliminados; sino, pregúnteles a los ganados; a la aves
de corral; a los peces; a nuestro perro con rabia…
Ω

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