LOS HUMANOS, LAS
ESPECIE MÁS PENDENCIERA, MATONA Y CODICIOSA
Ojalá existiera una ley suprema, tan
poderosa que destruyera las armas de asesinar, especialmente, que hiciera polvo
las fábricas y fabricantes de armas; al igual que a los comerciantes y contrabandistas
de ellas. Y si quieren pelearse, que los hagan como los hombres: a puño limpio;
sin aviones, sin barcos, sin tanques, sin químicos, sin coches bombas. Con discusiones de ideas en foros.
Por supuesto, este es el negocio
macabro que más reditúa a los inmorales, a los perversos, a los sádicos; a los
fanáticos de las religiones; de las ideas políticas; a los codiciosos del poder
por el dinero; a los de las clases sociales y familias que se consideran
superiores, sobre las vida mismas de los demás; a los que siempre estarán en
las selvas; que nunca podrán ser realmente civilizados.
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