LA JUSTICIA EN MANOS DE LOS
CIUDADANOS PACÍFICOS
Se solía decir: “Líbrenme del agua
mansa que de la brava me libro yo”. Cuando la ley—por ineficacia del Estado; de
las administraciones de turno, obligarán
al ciudadano pacífico, a volverse violento contra la delincuencia; y con
ferocidad—, cuando la ley—por
incompetencia y/o corrupción—, quede en manos del pueblo, puede llegarse a
excesos, a desorden social; pero no será por responsabilidad de los pueblos los
ajusticiamientos.
Ya los ciudadanos van sintiendo la
necesidad de estar armados, de actuar violentamente porque son robados, ellos,
sus familias y quieren justicia o venganza; en ningún espacio hay seguridad; ni
fuera de las casas, en las calles, o dentro de las viviendas.
El Estado, los gobiernos ya deben
poner barbas en remojo; antes de que se produzca explosión social contra todo
lo que esté fuera de la ley; cuando las gentes sencillas que realizan sus
trabajos duramente son robados, son asesinados, son chantajeados; ellos sus
familias; ya colmada la paciencia el manso se volverá violento; o tal vez ya
deba hacerlo.



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