LA PAZ ESPIRITUAL QUE HAY EN MACHU PICCHU
La vida actual de los humanos, como medicina, para los
nervios, el espíritu, necesitan de paz, tranquilidad, para dejarse sanar por
estos estados del ánimo. En Machu Picchu, se encuentra esto; a pesar de ser
cada vez más concurrido.
En la inmensidad de la montaña, aislada del mundo, el
espíritu se empequeñece; se libera por el tiempo que se esté allí; esto lo
sabían quienes construyeron este lugar anónimo en sus tiempos. El humano de hoy,
necesita, como equilibrio para espíritu, el estar allí, solo por unos
instantes, por unos días, antes de volver a la selva de las ciudades. O buscar
lugares lejos de las contaminaciones de la vida actual.
Ya lo decía el poeta, desde antaño: ¡Qué descansada
vida la del que huye del mundanal ruido, y sigue la escondida senda, por donde
han ido los pocos sabios que en el mundo
han sido!
No es necesario renunciar al mundo, como aconseja el
poeta religioso, para tener momentos de absoluta paz; como en las viejas
construcciones de Machu Picchu.

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