LAS DONCELLAS EN LAS CULTURAS PRIMITIVAS Y LAS
CIVILIZADAS
Las culturas sencillas o simples como la de Tikuna, en
la Amazonía, viven siguiendo la moral de las leyes naturales; leyes que en las
"civilizaciones" son consideradas bárbaras. El problema para el
humano es si vivir de acuerdo a algunas de las leyes naturales o a sus leyes
artificiales que tantos problemas crean: como el homosexualismo; el celibato;
la monogamia; la poligamia; el matrimonio o el concubinato; el divorcio; etc. —,
en el tema de relación de parejas.
En las “culturas” actuales; la “presentación en
sociedad”, es a los quince años para la mujer, y nada que ver con su primera
regla ni su virginidad—tan desconocida ahora a esa edad actualmente—; todo
resulta como un sainete en la novela de la vida.
En las culturas primitivas como en la del pueblo
Tikuna, la niña_mujer, es presentada en
sociedad apenas se sabe de su regla femenina; límite final de su niñez y
comienzo de su adultez. Puede ser a los nueve, diez, o más años; nadie se
asombra si ya está lista, por la naturaleza, para la maternidad. En culturas
simples, esto es posible, porque la base económica es simple: salir a la selva
a buscar la comida diaria; no es necesario un complejo aprendizaje en escuelas
para aprender oficios, profesiones, para poder existir en las sociedades
modernas.
Y aquí yace el problema: tanto para mujeres como para
jóvenes, la edad de madurez natural se desfasa con la edad artificial de la
sociedades actuales; el instinto bulle en los días fértiles de la ya mujer, y
es tremendamente vulnerable a la relación, con el que esté más cerca, en promiscuidad
familiar, escolar, de amistades, etc.
Sin embargo, la ley al respecto debería diferenciar el
abuso de confianza para seducir a las menores— el aprovechamiento de los
mayores ante las situaciones en que las menores se hallan solas y los varones
son de “confianza”—, diferenciar de la auténtica violencia, con maltrato
físico, a veces de muerte; embarazos violentados.
Para el seductor, el que aprovecha de la confianza y
engaña, aprovechando el instinto sexual, de reproducción, sin dominio por la
menor, debe haber una sanción social que dependa del consentimiento de la
mujer; es decir encarcelamiento o no. Pero para el de violencia sexual, con
maltrato físico hasta muerte, simplemente debe ser fusilado.
El humano siempre se moverá en el rango de las leyes
de la selva y las creadas por él en las sociedades humanas; cultura o
civilizaciones que se consideran superiores a las “salvajes”.


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