NINGUNA ESTRUCTURA SOCIAL PUEDE
EXISTIR SIN LAS CLASES EMPRESARIOS Y TRABAJADORES SIMULTÁNEAMENTE
Un grave error del socialismo, por
eso no es viable, es que no considera en su estructura a la clase empresarial;
a la que culpa de la explotación de sus países y del mundo. Si bien esto es
cierto; el socialismo no ha construido, ni podrá crear una sociedad que
reemplace al totalitarismo capitalista.
Las clases empresariales, las clases
de trabajadores, son necesarias en cualquier sistema económico; no se las puede
excluir en sus derechos a ser parte de las culturas—como dice la lucha de
clases comunista; o la esclavitud del neoliberalismo—. No es nueva la mención
de un capitalismo con rostro humano; la inclusión social…El capitalismo, por
ahora, puede bien funcionar con bienestar para toda la sociedad, dentro de
parámetros de libertad; pero no de libertinaje, que conduce a los lujos
sociales y a las miserias de las clases de trabajadores y a las desamparadas.
Matemáticamente; la proporcionalidad
entre riqueza y pobreza — o más grave:
entre lujo y miseria—, son directamente proporcionales. Un estudiante de
álgebra, de funciones, lo sabe: la riqueza es acumulación de dinero, y este
sale de algún lugar; siempre de los bolsillos de los trabajadores, que al sumar
millones, al perderlos, hacen el lujo de pocos. Es decir, matemáticamente se
tiene: “a más riqueza, más pobreza”.
La lucha por sus bienestares o
poderes, es llamada en el marxismo: “lucha de clases”; de la que la humanidad tiene
completa experiencia. La única manera de armonizar en estructura de equilibrios
a las clases de empresarios y trabajadores, es con un Estado de leyes para
todos; no manipulable por corrupción; un Estado independiente, como casi un
árbitro de fútbol. Porque el dinero debe fluir por todos los bolsillos de las
personas en una cultura; por manos de empresarios, por manos de trabajadores;
por las manos del estado en su función administrativa. Cuando se acumula en una
sola bolsa, como puede ser la de las financieras, el movimiento económico se va
estancando en sólo inversiones, sin demandas suficientes; cuando se obliga al
trabajador a los préstamos bancarios o de empresas para sobrevivir, comienza el
desequilibrio en la circulación del dinero; es decir comienza las inflaciones,
recesiones, depresiones; pequeñas guerras artificialmente provocadas; porque ya
no se compran automóviles sino tanques, para mover las industrias; finalmente,
puede el desequilibrio económico generar guerras; allí está la triste historia
de los humanos.

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