El amor, es un sentimiento variado; opuesto al odio. El amor
implica, esencialmente, interés, para proteger; opuesto al odio, que significa
destruir. Se han escrito, en toda la historia, muchos libros sobre el tema y se
pueden escribir más; no es el caso. Tenemos un concepto, aunque sea difuso, de
él.
Los perros son organismos pertenecientes a la especie “Canis
Lupus”. Al igual que todas las especies vivientes, presenta muy numerosas razas
o subespecies; “domesticadas” y algunas al estado salvaje, indomesticables.
Algunos estudiosos consideran que el perro fue domesticado;
a semejanza de muchos otros animales de los cuales se sirve el hombre. Recordando
los centenares de razas, hasta miles; quizás alguna desaparecidas; resulta
difícil pensar que se haya domesticada a cada variedad. A veces las leyendas
contienen la información que deseamos.
Los perros conviven con los humanos desde la edad de las
cavernas, según pruebas encontradas. Las leyendas dicen que el perro
tímidamente se acercó al humano, como no lo ha hecho otro animal; el humano no
lo vio peligroso y permitió que conviviera con él. Comía los restos de sus
comidas y lo más característico: cuidaba el hogar y a los mismos humanos de sus
agresores. La relación se fue intensificando hasta hacerse inseparables .La
primera vez que el “amo” vio morir a uno de estos inseparables, ya porque pereció
en una lucha por defenderlo o por otra razón, y se le cayó una lágrima, entonces,
como humano comprendió que no era una animal como los demás; desde allí lo
consideró “mascota”, prácticamente un miembro de la familia con un rol en ella;
y con sentimientos por él, ganados por algo más que mover alegremente la cola y
lamer las manos.
Se puede tener la idea de que ha habido perros y perros; la
gran mayoría de razas buscaron la amistad del humano. El gato también se acercó
al hombre, pero es de psicología muy diferente, conservando bastante lo de
salvaje; poco son los casos donde un gato defiende al amo; como lo hacen
siempre los perros.
Los humanos aman a
los perros y estos buscan estar cerca de ellos, sin interés; son fieles; comen
lo mismo sin renunciar a ellos; en ese complejo concepto, que no anida en la
mayoría de humanos: fidelidad hasta la muerte o el calvario. La naturaleza los
escogió a ellos para ese sentimiento y lo envió al humano para que aprendiera; pero,
éste, casi siempre sale desaprobado.
Quién ha tenido un perro por mucho tiempo, su alma sabe lo
que es perderlo.
Ω



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