El sistema educativo peruano, no necesita de psicólogos que
entiendan el problema de los alumnos, futuros adultos; y se inflen en
exposiciones académicas; necesita de Asistentas Sociales; que vayan a los
hogares a informarse del estado socioeconómico de la familia; porque allí están
los gérmenes de un niño normal, o de los que viven en infiernos; aumentados en
las escuelas.
Enfurece pensar, enormes problemas en pequeños seres; sin madurez
para claros razonamientos; porque si quisiera trabajar, por su edad, no
conseguiría trabajo; si es mujercita, tiene las posibilidades que repugnan.
¿Qué puede hacer un
ser así, en callejones sin salida?
El Estado debe
conocer dónde está cada uno de sus hijos; en el momento en que lo necesite o
por simple control; pero el Estado, al estar administrado por políticos
tradicionales… para qué demonios seguir argumentando.
Desde que las madres o esposas, se vieron obligadas a salir
a trabajar, en ese momento mutó la familia a formas dramáticas, y tantas veces
trágicas. Si los niños, niñas, quedan huérfanas, desde ése momento están
perdidos; porque ni el Estado, ni la Sociedad, verán por ellos.
¿No tienen los
humanos en sus existencias otros caminos? Ni la religión, ni las drogas, menos
la muerte, son soluciones civilizadas.
Las sociedades
humanas requieren de nuevas estructuras, de nuevas civilizaciones para todos;
en sistemas de libertad, de paz, de solidaridad, suficiencia material; más allá
de razas, colores, facciones; culturas, familias, clases sociales, ideologías
sociales, religiosas… Donde los Empresarios; los Trabajadores; los Estados; las
Sociedades; vivan en equilibrios de beneficio universal.

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