La principal preocupación en los aumentos de salarios,
sueldos, es que sea inflacionable en la
economía peruana; nadie quiere inflaciones; devoradoras de los salarios y
enfermadora de la economía.
La generadora de la inflación casi siempre se produce por
la codicia del comerciante cuando ve más dinero en el sistema. Cuando se
introduce dinero en la economía, sin prudencia; por la necesidad real del
trabajador; o porque se desea elevar el nivel de vida de los ciudadanos; o por
torpeza, ya sin control gubernamental de la economía.
Una anécdota
aborrecible: Se daba un aumento a maestros; estos corrieron, después de cobrar,
a celebrar con unas cervezas; esto en un pueblo de tantos en Perú. Al momento
de pagar, después de la alegría de unos pocos soles, notaron que la vendedora
le había subido, desde ese momento, los precios a las chelas. Indignados,
protestaron; a lo cual la comerciante les respondió así: “A ustedes les han
aumentado el sueldo; yo también me aumento mis ganancias”.
Me repugna
recordar la codicia; sentimiento cualitativo, presente en macrocapitalistas o
microcapitalistas; especialmente de los comerciantes que no producen nada; pero
que se quedan con grandes trozos de la torta económica; que la Sunat no hace
circular cobrando impuestos; especialmente a los comerciantes, antes que a los
productores que son los generadores de riqueza auténticos; y cuyo trato tributario
debe ser inteligente; no sólo de los perros que corren a morder porque esas son
las reglas; que a veces las violan por una carnecita.
Bueno, los peruanos merecen un mejor nivel de vida; sin
lo delincuencial de las inflaciones con sus subidas de precios; empezando por
los comerciantes, luego con los distribuidores pequeños, medianos y grandes, y
finalmente con los productores mismos que no quieren quedarse sin participar,
beneficiarse con los nuevos dineros; y finalmente, tantas veces, el trabajador
queda peor con el aumento.
No soy premio nobel de economía, aún, pero, quizás, mejor
que los aumentos de salarios, al mañoso básico o a salario total—sin olvidar a
las pensiones como consumidoras—, se tenga el criterio del ingreso anual, al
balance de la empresa, en reparto de utilidades a los trabajadores si la
empresa ha sido rentable en el año.
Un buen salario,
sí; porque tiene que ver con la demanda a los productos de las empresas; tiene
que ver con la sobrevivencia de las personas y sus capacidades físicas para
trabajar; pero no totalitario, dictatorial a la empresa que hace malabares para
ser rentable, para sobrevivir como institución creadora de productos y trabajo.
Luego: ¿Tubo
utilidades la empresa? ¿Sí? … Entonces
reparto, no sólo para los accionistas en la justa ley; sino también para sus
trabajadores, de salarios, de sueldos; en porcentajes de justicia, racionales;
y para el pago de tributos.
Las utilidades, si
son motivadoras para los inversionistas, también lo serán para los
trabajadores; que relacionarán sus ingresos anuales con la productividad, con
la competitividad de productos superiores. ¿No hubieron utilidades, ni grandes
ni pequeñas? Problemática de empresarios y trabajadores; inclusive del Estado
que espera su pedazo como tributos.
¿Me darán el premio nobel de economía peruano? ¡Jé,
jé,jé,jé!

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