Es
científicamente necesario, desde la realidad de los hechos, hacer una balance
de la producción de este entrenador actual de la selección máxima del fútbol
peruano; más allá de subjetivismos y tiranías en las instituciones. Análisis
cerebrales, no sentimentales o de pobreza neuronal.
En
dos meses más, el equipo no pegará un salto en el rendimiento con la misma
persona; sólo repetirá lo hecho hasta ahora.
El
fútbol peruano con sus eternos clubs capitalinos no es referente de fútbol de
calidad. El haber campeonado con un equipo de una liga de pobrísima calidad, no
lo hace un maestro de entrenador. Se deben contratar a entrenadores superiores
a los que se han tenido.
Es
necesario hacer un diagnóstico, antes que una autopsia, próximamente.
El
fútbol peruano no ha caído en calidad, simplemente muestra su verdadero rostro.
Se tomó como expresión de calidad la clasificación a rastras a Rusia, por la
puerta de atrás del repechaje.
El
análisis es obligado, lo demanda la afición peruana. Ocupemos nuestro verdadero
nivel de fútbol con dignidad, aplicando inteligencia sin intromisiones a
mejorar ese nivel.
El
fútbol es universal, espectado por toda clase de personas, desde las sencillas
hasta las de alto criterio. Porque en la naturaleza dual del universo, existe,
en el arte y deporte, los dos polos: espectadores y actores y hay espectadores
que piensan.
En
esa filosofía, existen los individuos y sus grupos. Como grupo futbolístico, el
fútbol peruano es expresado por la realidad de ser un fútbol mediocre; pero
como individuos tenemos a los últimos genios, que como vieja fogata, se apagan
inevitablemente.
No
veremos más, como genialidades de este deporte, a Cueva, Paolo, a otros como la Foquita; como
árboles, ya dieron su fruto; somos testigos.
Ω
No hay comentarios:
Publicar un comentario