Hay que hacer ajustes para que no resulte oneroso a nadie
el tema de la vejez de los trabajadores. Subir unos puntos en los aportes del
trabajador en actividad; devolver el aporte del Estado y Empresas; leyes
semejantes al Fonahpu.
Las fuerzas
perversas, egoístas, de sólo para mí, para mí clase, son las leyes: no quieren
reconocerlo socialmente y los miles de graduados en economía en Perú nunca
tienen una opinión inteligente, libre para opinar; los dineros de las
pensiones, van al mercado de consumo, regresa al circuito del dinero en la
economía.
Mantener la
pobreza en el trabajador y ex trabajador, ya es subjetivo en las clases
dominantes, desde antes de la república; es de sentimientos personales, de
familia y clase social en Perú; eso no debe ser en una cultura de justicia,
convivencia humana y racional.
Cuando los pobres madrugan a comprar pan, lo compran a
los ricos, en la cadena del trigo; los pobres hacen la riqueza de los ricos; no
se sostiene repartos iguales de la riqueza, sino lo equitativo.
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