DEL CAOS NACE UN NUEVO ORDEN
Los políticos y políticas, son castas o conjuntos de humanos
en las sociedades. Nunca perteneciendo todos ellos a un solo conjunto, partido
o ideología; y es por esto las feroces luchas entre ellos por llegar al límite
del poder dentro de una sociedad, que es manejar, mejor manipular el Estado, a
través de ser gobiernos. Y previo a ello, ocupando cargos en el parlamento,
ejecutivo, poder judicial...
La psicología de estos grupos, es la de ser dogmáticos,
fanáticos, exclusivistas; en organizaciones cerradas. Todos los demás son
enemigos a los que hay que derrotar, aun con las técnicas de Maquiavelo. Al
llegar a ser gobierno, manifiestan las características propias de los
políticos: obtener poder, dinero; características que se desarrollan en
prepotencia, vanidad, soberbia; y en degeneraciones como el totalitarismo y la
dictadura; ya directamente de ‘izquierda’ o encubiertamente de ‘derecha’ más bien:
de ultraizquierda o ultraderecha—. El egoísmo, es su peor característica. Actitud
y conductas nunca abandonadas: ‘todo por y para el partido político’—los
intereses de la sociedad nunca realmente está en sus agendas.
En Perú, estas organizaciones políticas—, o de individuos en
los movimientos, o actitudes personales, que buscan infiltrarse en grupos
organizados; como cierto escribidor que le gustaría ser el candidato de las
elecciones de 2016, ante las dudas de un claro candidato o candidata, en el
actual gobierno; esta organizaciones lucha por mantener la ‘tradición política’
de que ‘todo cargo en el Estado, debe ser cubierto por políticos y no
funcionarios de acuerdo al ‘perfil del cargo’, como: ingenieros,
administradores, empresarios, médicos, maestros, obreros calificados.... La
lucha es feroz y cualquier tambaleo, es aprovechado—como el desconocimiento de ‘la
primera dama’, en cosas de protocolos; o intromisiones que no se quieren
reconocer como tales; precisamente por el concepto de luchas partidarias.
Los políticos son subjetivos; jamás objetivos—cuando lo son
dejan de ser políticos para transformarse en estadistas; categoría superior, en
la que se piensa en la sociedad antes que en el beneficio propio o de partido—;
en sus neuronas jamás aceptarán que las palabras son para los legislativos y
los hechos para los ejecutivos. Sólo le queda al ciudadano común, tener la
paciencia de Moisés y esperar la muerte natural de esta especie social, que
según Darwin, o se extinguirá o se adaptará a los tiempos, como una nueva raza
política en este caso; mientras las
nuevas generaciones se nutren de sus propias ideas extraídas de la historia, de
sus pueblos, de la humanidad.
El ‘fujimorismo’, debe tener cuidado es sus acciones,
pronunciamientos; no sólo es la segunda fuerza en el parlamento; es también la
mitad del electorado del país. Al actual gobierno sólo le quedan dos años de
responsabilidad gubernamental; y si se continúa, perdiendo el tiempo en los
cambios constantes de gabinete, y el lectorado piensa que esta agrupación fujimorista,
es una de las responsables de que los ministerios no sean productivos—nunca lo
serán con políticos al timón del ministerio—, entonces estarán perdiendo votos;
sólo por los enconos partidarios y porque estarán dañando al país.
Los mea culpa son necesarios; y nadie prevé la historia lógica
que se puede desarrollar a partir de desatinos; desde el gobierno o desde la
oposición. Sin embargo algo le es muy claro a las masas que hacen huelgas: el
ministro de economía debe ser reemplazado por alguien que piense también en las
necesidades de los millones de peruanos y no sólo en sus jefes del Banco
Mundial, Interamericano; o los intereses del poder interno.
El ciudadano peruano está furioso por el 100% del aumento de
haberes en el gabinete y despóticamente hay oposición a la subida de los
sueldos básicos; sin escuchar a los entendidos en esto; simplemente: ‘aquí
mando yo’—. Y ni siquiera legalmente es así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario