GABINETE VS CONGRESO:
VOTO DE CONFIANZA
Es necesario, para la crítica y la sugerencia, en el caso de
la administración pública, que estas instituciones digan a la ciudadanía, al
electorado, a la población toda, de acuerdo a sus responsabilidades, cual es su
plan de acción; en el caso del ejecutivo, ministerio por ministerio, expongan
las intenciones; para más adelante, tal vez en julio, informen de los avances
de esos proyectos. Única manera de que la sociedad peruana otorgue el voto de
confianza; más allá de cualquier diferencia de colores políticos; sobre hechos,
no sólo sobre palabras como decían los prácticos en la antigua Roma; y no
continuar con acciones políticas cavernarias en el Perú.
La avidez por llegar al poder, por primera o última vez, de
los políticos, de los políticos tradicionales, tiene hundido al país en lo
político; donde la vergüenza de estas codicias de poder y dineros no propios, es
cosa diaria, de toda hora, en bocas y medios. Lo grave es que lo, político
arrastre a lo económico, que aun camina por su propio camino. Los oportunismos
para hacerse propaganda, con dineros ajenos; los contraataques para usar esto
para subirse al escenario político y mantenerse vigentes; todo repugna. Debería
haber una ley que sólo permita la acción política un año antes de elecciones y
no un día después de haber jurado un nuevo presidente.
Esto no les importa a los que viven material y mentalmente
de la política; sus necesidades materiales están ampliamente cubiertas,
especialmente si ya han sido gobiernos. Que la constitución necesita reformas,
claro que sí; en otros países se tienen cuatro años por periodo de gobierno y
con reelección continua por una vez. Los estadistas, de países con amplia experiencia
en estados democráticos solían decir o razonar: 5 ó 6 años para un gobierno
mediocre, era demasiado tiempo y para un buen gobierno, poco tiempo; luego, el
razonamiento demostrado con la experiencia les dieron razón. Esto son lo
cambios que deben hacerse; ante que pensar en el financiamiento de los partido
políticos que compiten por el poder o pensar en varias cámaras para tener
cómodos sueldos por desempeñar cargos sin certificaciones o acreditaciones
profesionales; simplemente con la huella digital o un DNI de ciudadano; que en
una república y democracia, cualquier ciudadano, competente o inepto para el congreso
o gabinete tiene el derecho de ser elegido; dándose la vergonzosa incoherencia
de que lo hacedores de leyes son en su mayoría incompetentes para ello y que el
estado les asigna cualquier cantidad de asesores para rellenar sus ineptitudes.
Cualquier hijo de vecino, por muy democracia que sea, no debe
ocupar cargos de congresistas o de gabinete. Para las repúblicas griegas
antigua, cualquiera no era ciudadano y menos era elegido así como así para los
cargos en la república. Todos los burócratas deben tener perfiles de
competencia; para funciones bien definidas en una estructura estatal para las
nuevas generaciones de los siglos que inevitablemente vendrán.
Al ciudadano peruano no se le consulta por su voto de confianza;
sobre las leyes para combatir la delincuencia... pero estos ciudadanos deben
aprender a enterarse en primer lugar, y creer en los hechos más que en la demagogia,
y para el caso del nuevo gabinete: ver
para creer y juzgar. Para julio del presente año, debemos tener informe de los
logros del ejecutivo; y no seguir poniendo por encima de la economía lo
político; no queremos convertirnos en una infeliz hermana Venezuela, que a los
seres libres duele, por la impotencia de no poder hacer nada.
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