ACÁ EN LA TIERRA
Señor cura: las lacras se irán agudizando como
un caos, crisis nunca registradas en las crónicas del humano; hasta una mundial
revolución; no faltará sangre, como alguien decía; pero después de la
catástrofe, empezará una verdadera civilización humana, acá en la tierra; en la
materia; no en el mundo fantástico del más allá; que muy bien explotan
sacerdotes de todas las religiones para ellos beber en vasos de oro y darse
lujos opuestos a los juramentos.
Hay que seguir luchando por un mundo auténtico
para los humanos, especialmente los de bien, los desventurados; para vivir en
paz, justicia, algo de felicidad y desahogo material; acá en la única realidad
del universo que es la materia; guiada por la sana razón y un corazón generoso,
de convivencia en las diferencias.

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