LAS JUVENILES E INFANTILES LAS MASAS
OLVIDADAS
Ningún peruano debería pasar de los
veinte años con categoría de peón.
Sólo hay estadísticas de los que
postulan a tecnológicos o universidades; pero no de los millones acumulados,
que saliendo de la secundaria—los que terminan—, no se sabe qué hacer—tal vez
una parte se vuelven delincuentes, prostitutas, cargas familiares, no hay
estadística de los demás—; pero: ¿qué hacen estas masas que les queda como máximo
valor pasajero su juventud, que rápido se les va, y pierde, si no han aprendido
un oficio? pero, ¿Cómo? ¿Dónde?; sino tienen medios; algunos o algunas, pocos,
se volverán empresarios.
Los que no siguen estudios—no necesariamente
universitarios; no todos nacieron para profesionales; los más son para oficios,
pequeños empresarios tal vez—.Los que por muchas razones no continúan estudios;
sólo tienen caminos de ser cargar sociales, peligros sociales; pero superior a
eso, la inmensa mayoría, son: recursos humanos que como los diamantes naturales
o recursos naturales, pueden ser pulidos, darles valor agregado. Pero: sólo el
Estado y la sociedad pueden hacer algo socialmente valioso de ellos y ellas;
porque estos jóvenes ciudadanos no siguen estudios por sus incapacidades
socioeconómicas; no por otras razones.
Mientras, los políticos, con muy
respetables excepciones, encaramados en el poder del Estado, banalmente gastan
del erario, dineros y tiempos.
En Perú, ya no más peones.



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