sábado, 18 de abril de 2015

LA MISERIA DEL OPORTUNISMO EN ECONOMÍA: LA INFLACIÓN






LA MISERIA DEL OPORTUNISMO EN ECONOMÍA: LA INFLACIÓN

Hay que aumentar la demanda, y esta sólo puede ser a través de salarios racionales; equilibrados con la oferta; pero, lo que no saben los economistas, es que la inflación tiene un origen psicológico; nace en los individuos capitalistas como actos de codicia; más que las razones  que enseñan en las facultades de economía: el excedente de dinero. La codicia del lucrador—comerciantes—;  del usurero—financieras—; al acecho de dinero en los mercados, suben el precio a bienes y servicios; suben intereses a los préstamos. Por ello el temor y preocupación de las gentes al alza de salarios. ¿Qué hacer? No se deben fijar precios, es nefasto para la economía de mercado, aceptada. Pero, paradójicamente, es el consumidor, un factor de inflación, el que tiene la manera de controlar las inflaciones que nacen de estas maneras.
Hace poco, se produjo un fenómeno social en Perú, que se puede denominar el “fenómeno pulpín”. Cuando los sociólogos, antropólogos, psicólogos de masas, y demás— dicen que, conocedores de las conductas de las masas humanas—; pensaban que la computadora y el internet, y toda la tecnología semejantes, había atomizado a la juventud; que se habían aislado unos de otros y que estaban siempre frente a las computadoras sin reuniones; el  movimiento pulpín, dio un mentís de esta apreciación.
Los jóvenes no son indiferentes, ajenos a lo que sucede en su sociedad y que les atañe; que influirá  en su próxima adultez e intereses de sobrevivencia; a través del  estudio y del trabajo.
Demostraron que si bien parecían separados físicamente, no lo estaban electrónicamente; sus aparatos con sus ondas electromagnéticas y su comunicación permanente y amplia, los mantienen en unidad; en contacto y armonía; como se demostró en calles y plazas del país, al hacer oír su opinión de protesta ante lo considerado injusto.
El principal consumidor, el trabajador, el asalariado, el jornalero; el de trabajo permanente o esporádico; el que está o no en planillas; puede y debe frenar el nacimiento de inflaciones; en un acuerdo mutuo: “no comprar nada que suba de precio por razones de alza de salarios”. Nunca se ha recurrido a esta manera de frenar las inflaciones perversas que conducen, en primer lugar, a frenar las alzas de salarios; provocan recesiones y hasta fatales depresiones; todo con el simple comienzo del alza en el precio de los bienes más elementales como son los alimentos, o los intereses bancarios. Nadie morirá si deja de consumir pan por una o más semanas; de comer carne, pollo, verduras. Pero esto afectará al lucrador, al usurero.
Si los pulpines pudieron controlar los abusos del poder; por qué no los consumidores; defender el alza en sus salarios, que les permitirá mejorar en su nivel de vida. Por qué pagar más de lo que ya se paga. El trabajador tiene derecho a aumentar el volumen de su consumo, de comprar cosas que no compraba. De mejorar su nivel y categoría de vida; mientras da movimiento, velocidad a la economía. En la cantidad de ventas debe estar la renta de los capitalistas, sean vendedores de papas o automóviles.

El aumento en el salario  debería ser rigurosamente paulatino, para el control de la temida inflación; que puede hacerse, como una manera, la expuesta. Quedando siempre la duda de si el aumento debe ser al mínimo o negociado; con arbitraje estatal.

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