LA MISERIA DEL OPORTUNISMO EN ECONOMÍA: LA INFLACIÓN
Hay que aumentar la demanda, y esta sólo puede ser a
través de salarios racionales; equilibrados con la oferta; pero, lo que no
saben los economistas, es que la inflación tiene un origen psicológico; nace en
los individuos capitalistas como actos de codicia; más que las razones que enseñan en las facultades de economía: el excedente
de dinero. La codicia del lucrador—comerciantes—; del usurero—financieras—; al acecho de dinero
en los mercados, suben el precio a bienes y servicios; suben intereses a los
préstamos. Por ello el temor y preocupación de las gentes al alza de salarios.
¿Qué hacer? No se deben fijar precios, es nefasto para la economía de mercado,
aceptada. Pero, paradójicamente, es el consumidor, un factor de inflación, el
que tiene la manera de controlar las inflaciones que nacen de estas maneras.
Hace poco, se produjo un fenómeno social en Perú, que
se puede denominar el “fenómeno pulpín”. Cuando los sociólogos, antropólogos, psicólogos
de masas, y demás— dicen que, conocedores de las conductas de las masas humanas—;
pensaban que la computadora y el internet, y toda la tecnología semejantes,
había atomizado a la juventud; que se habían aislado unos de otros y que
estaban siempre frente a las computadoras sin reuniones; el movimiento pulpín, dio un mentís de esta
apreciación.
Los jóvenes no son indiferentes, ajenos a lo que
sucede en su sociedad y que les atañe; que influirá en su próxima adultez e intereses de sobrevivencia;
a través del estudio y del trabajo.
Demostraron que si bien parecían separados
físicamente, no lo estaban electrónicamente; sus aparatos con sus ondas electromagnéticas
y su comunicación permanente y amplia, los mantienen en unidad; en contacto y
armonía; como se demostró en calles y plazas del país, al hacer oír su opinión
de protesta ante lo considerado injusto.
El principal consumidor, el trabajador, el asalariado,
el jornalero; el de trabajo permanente o esporádico; el que está o no en
planillas; puede y debe frenar el nacimiento de inflaciones; en un acuerdo
mutuo: “no comprar nada que suba de precio por razones de alza de salarios”.
Nunca se ha recurrido a esta manera de frenar las inflaciones perversas que conducen,
en primer lugar, a frenar las alzas de salarios; provocan recesiones y hasta
fatales depresiones; todo con el simple comienzo del alza en el precio de los
bienes más elementales como son los alimentos, o los intereses bancarios. Nadie
morirá si deja de consumir pan por una o más semanas; de comer carne, pollo,
verduras. Pero esto afectará al lucrador, al usurero.
Si los pulpines pudieron controlar los abusos del poder;
por qué no los consumidores; defender el alza en sus salarios, que les
permitirá mejorar en su nivel de vida. Por qué pagar más de lo que ya se paga.
El trabajador tiene derecho a aumentar el volumen de su consumo, de comprar
cosas que no compraba. De mejorar su nivel y categoría de vida; mientras da
movimiento, velocidad a la economía. En la cantidad de ventas debe estar la
renta de los capitalistas, sean vendedores de papas o automóviles.
El aumento en el salario debería ser rigurosamente paulatino, para el control
de la temida inflación; que puede hacerse, como una manera, la expuesta.
Quedando siempre la duda de si el aumento debe ser al mínimo o negociado; con
arbitraje estatal.
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