LAS FIESTAS DEL SOL
La fiesta del sol. No única en el mundo. Es el
reconocimiento a la energía que viene
del sol; es la creadora y destructora de la vida en la Tierra. El respeto y temor
que genera, siempre ha llevado al humano a tratar al sol como un ser superior,
como un dios— del bien y del mal, en realidad; si consideramos de su autoría,
básicamente, los cambios climáticos, con todas sus consecuencias, buenas y
malas.
En todas las culturas, desde que se tiene historia, el
humano ha reverenciado al sol; por haberse dado cuenta que su calor, da vida. Porque
a él se asocia el renacimiento de la vida en animales y plantas; y entristece y
se teme su “alejamiento”; dejando en fríos de muerte, sin alimentos, a quienes
no sembraron, cosecharon y guardaron para estos meses de alejamiento.
Los humanos de la antigüedad, en su sencillez de
razonamiento, más mágico que científico, reconocieron al sol—no en precisión a
su energía—, como causa de vida, su presencia, su cercanía; y como razón de
muerte su alejamiento; visto así, y conocidos sus ciclos; el humano despide a
este astro con ceremonias y espera su regreso.
Una ceremonia colorida y de gran espectáculo, es la
celebrada por el mundo indígena en Perú; espectáculo de valor universal; eso es
el Inti Raymi; la gran fiesta del sol; la despedida que le hacen los humanos a
este astro en su camino al solsticio de
invierno; cuando las noches se hacen largas.

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