EL CAPITAL FINANCIERO PUEDE TENER LA
PALABRA
En los momentos más cruciales, los
serios, hasta graves problemas, suelen encontrarse soluciones inéditas, sorprendentes,
paradójicas, hasta irónicas; parciales o definitivas—el quitarle el alimento al
capitalismo, puede salvarle la vida.
Una de las formas, teóricas, de
frenar una recesión, puede ser la
moratoria de las deudas en las
financieras; a los trabajadores, a las empresas, especialmente a las pequeñas y
medianas; que son las mayores fuentes de trabajo de sobrevivencia. Como se
dice, las cosas suelen caer por sus propios pesos. Sería una forma de
capitalizarlas, sin que la banca financiera pierda algo; sólo por postergar las
cobranzas—más bien podría estar asegurando su sobrevivencia.
En este sentido, habrá que vigilar a
la economía en Grecia; porque cuando se va deteniendo el movimiento económico—
como un corazón que se va deteniendo, hasta el colapso del ser—,esa detención,
es por la reducción en la dinámica de la demanda; es decir no hay dinero para
el consumo; y, o bien se aumentan los salarios con la potencial inflación por
los codiciosos del lucro y la usura ,o se deja en manos de los trabajadores el
dinero de su salario sin pagar deudas; postergando el pago; lo mismo para la Pyme
y Mypes; es decir devolviendo el combustible a la economía capitalista.
En Grecia hay un experimento
económico digno de observar su desarrollo, su epílogo. Tal vez, los
inteligentes habitantes que estuvieron allí hacen miles de años, hayan decidido
dar una mano a sus pocos brillantes descendientes.
Quizás sean tiempos de
reconocimientos científicos, de que el sencillo salario, pero de millones de
seres, no sea, subjetivamente, de poco linaje; sino cualitativamente tan
importante como la inversión o reinversión de los enormes capitales; que después
de todo proceden del consumo de millones y millones de personas en el mundo,
básicamente trabajadores, asalariados, jornaleros.

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