No por tradicional es bueno, es moral, es ético. Se puede
entender que allá en el pasado humano hubiera, especialmente en los circos
romanos, espectáculos sangrientos, aun humanos, donde gentes gozaban con el
dolor, con la muerte. ¿Cómo era la psiquis de esas gentes?
Tal parece, por las continuas presentaciones de estas
escenas, que aún existen esas gentes que le gusta ver matar; la agonía en los
casos de las corridas de toros, de estos animales; donde no se les mata con la
idea de alimentarse, sino de divertirse con la ingenuidad del animal.
El tema es muy conocido, poco debatido, especialmente entre
los ciudadanos de las leyes; pero las cada vez más masivas movilizaciones en
contra de su práctica, deben recordar que tal como es, la exhibición no debe ir
más.
Tal vez con modificaciones, en la actividad sangrienta, para
los animales, para los toreros, como por ejemplo: Corridas, sí, pero sin
tortura en el piqueo ni muerte del animal.
Todos los movimientos
que quieran; pero sin la tortura, el asesinato porque eso hacen con estos
hermosos animales, endureciendo el espíritu de los niños cuyos padres cometen
el error, en estos tiempos, de llevarlos a tan salvajes espectáculos.
La diferencia entre una cultura humana, una civilización, y
la vida en las selvas sin leyes, es el alejamiento de las prácticas de animales
que tenían los humanos antes de crear las sociedades.


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