Ya no prometerles, ponerles en sus manos los títulos de
propiedad de sus lotes, en razonables entendimientos; ya que han decidido hacer
sus vidas en la costa peruana; espacios de todos los peruanos.
El caso de los indígenas de la Selva no es semejante al de
los de la Sierra. En las sierra lo comuneros tienen bien definidas sus propiedades,
agrícolas, de pastoreo; en la selva no.
Corren el riesgo de perderlas ante las transnacionales coludidas con
gobiernos de turno, para lo de la palmera aceitera, como en tantos países del
mundo en que los verdaderos propietarios han sido desalojados por situaciones
violentas; caso Siria entre tantas otras monstruosidades sociales.
Los nativos de las
selvas, deber tener sus títulos de propiedad de sus tierras amazónicas, de
acuerdo a esa realidad; y en futuros, planificar sus vidas en sus terrenos de
productos renovables.
El caso, el tema Shipibo, no debe quedar como un periódico
de ayer. Sabemos el enorme significado de ser amazónico, en un espacio de tantos
recursos naturales renovables y no renovables como los petroleros gases, minerales;
que son saboteados porque el Estado quiere pasar por encima de peruanos y que
políticos oportunistas azuzan las problemáticas.
El caso debe verse en el Parlamento; y el periodismo no
perderlo de vista; única conciencia social.



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