La leyenda de Manco Capac y Mama Ocllo, y su peregrinaje al
Cuzco definitivamente, simbolizan el epílogo de las feroces luchas por la
tierra entre aimaras y quechuas del altiplano.
Ante el aumento poblacional de los aimaras y no pudiendo
extenderse al sur, habiendo ya ocupado parte del antiguo Chile y Argentina del
norte; estos aimaras empezaron a extenderse hacia el norte, luchando por ocupar
todo el altiplano y desplazando a los quechuas que emigraron, según las
crónicas, hacia el actual Cuzco.
La llegada de conquista de los europeos españoles, encontró
a estas dos grandes poblaciones del Perú incaico, en plenas luchas por la
propiedad de la tierra, que era la que permitía la sobrevivencia en una
economía netamente agraria.
Allí está la tierra Chiriguana,
espacio en que se congeló definitivamente la historia pasada de estos grandes
pueblos.
Hoy son nuevos y enormes los retos en un espacio, territorio,
llamado peruano; donde la coexistencia de culturas, hasta razas aun diferentes,
va configurando, no fácilmente, al nuevo Perú de los próximos siglos.

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