lunes, 14 de noviembre de 2016

UNA LUNA MÁS QUE ELEGANTE




Realmente estaba más grande, más luminosa, con tono amarillento; por ello, por lo diferente, más hermosa. La naturaleza sabe cómo hacerse apreciar intensamente: sale de la rutina para ser diferente, aunque sólo sea por momentos, por unos pocos días.
 Es algo así como la gran alegría que nos produce el ver después de mucho tiempo a un ser querido, extrañado; y por ello late más el corazón y se expresa con lágrimas muchas veces no contenidas, no furtivas.
Para estos instantes, en el mundo violento en que vivimos y se agrava, tendremos que aprender a que con sabiduría, abandonarnos a la alegría, a la paz de estos instantes, y se libres, dejarnos llevar en la felicidad que puede ser efímera pero que es real. Qué minutos tan hermosos contemplando a la cotidiana Luna presentada de otra manera.
 Ya no estaremos acá muchos de la que la vimos, hasta que vuelva; pero qué importa: ¡Qué paz, qué silencio tan exquisito en las penumbras del patio! ¡Qué claro de Luna tan diferente!

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