La cuarta
semana de marzo deberían empezar las clases para el ciclo básico. Los tres
meses de vacaciones que tenían anteriormente, no era por caprichos; los niños y
adolescentes necesitan no sólo el descanso mental, olvidados de lo académico,
hoy más que antes por las tremendas cargas de contenidos de los cursos;
duplicadas, triplicadas en pocas décadas. Sino porque sólo se es niño y
adolescente una vez; y es el único momento de la vida de las personas para
estar juntas, todos, en familia.
La loca
formación académica, más que pragmática, sólo favorece al empleador, no al trabajador,
que son la gran mayoría. Sólo en la esclavitud, el individuo nunca tenía
periodos libres para estar reunidos en descanso con la familia; todo era
trabajo desde la cuna.
Ω

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