Algunos cerebros estudiosos, sostienen que los perros,
en general , son producto de la domesticación, y no de una característica muy
particular entre estos animales, como
especie y observable en todas sus razas; una característica suprema entre los
animales, incluyendo a humanos: los perros buscaron la amistad, inmerecida
tantas veces ,de los seres humanos; y desde que empezaron a convivir con ellos,
estos tan queridos animales, fieles a sus dueños, les ofrecieron su integridad,
su salud, su bienestar, sus vidas; sin cuestionar la vida de sus amos, sólo por
estar eternamente junto a ellos.
Las investigaciones
revelan la convivencia de perros con humanos desde los comienzos de la
civilización, cuando los cavernarios no tenían ni idea de lo que era domesticar
animales, ni siquiera practicaban la agricultura; no hay lógica para que hayan
domesticado a estos animalillos que con ternura se echan a los pies cuando se
ve el partido de fútbol en la tele; y mientras más en contacto están con los
amos, más felices se les ven; igual que cuando se les hace una ligera caricia.
Ellos inventaron, o dan
cátedra de fidelidad a sus amos; a los seres que se consideran civilizados o cultos;
pasan hambre, pasan frío; pasan las vicisitudes del amo sin fugarse con el rabo
entre las patas. Cuánto se puede loar a esta especie amiga; cuántas anécdotas
tienen las personas sobre las conductas sorprendentes de estos seres.
Pero los gatos; son
tremendamente egoístas e hipócritas; sólo se quedan en casa porque se les
alimenta y suelen fugarse. No les importa si tienen que dormir en un viejo
techo, o en algún rincón de un callejón donde nadie va. Es verdad, algunos son
severos controladores de ratones; no hay trampa que los supere. Cuando ya se ha
ido el sol, cuando la casa empieza a dormir, ellos salen en su tarea de pasear
por todos los rincones; sólo de madrugada buscan su rincón para dormir todo el
día. También hay anécdotas de que cuando están viejos y aún están en casa,
pareciera que maullaran por tener que hacer sus rondas toda la noche: nos miran
como diciendo estoy cansado y a pesar de que nadie los obligaría con tal tarea,
la hacen; regresan de madrugada, buscan algo de comida y se van a dormir;
sufren cuando en el alimento no hay con mucha frecuencia carne fresca y comen
las galletas porque no les da más.
No hay que decidir por uno
u otro;creo; sólo reconocer que son diferentes; y si la muerte de una gato nos
suelta una lágrima; por un perro son diez y cada vez que lo recordemos.
Ω

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