A semejanza
de las machas, almejas, paiche y camarones de río, los propios beneficiarios en
sus pescas las están exterminando, porque el Estado no tiene ningún control
sobre ello. Igual sucedía en Puno con el pejerrey de lago, hasta que se puso
mano muy dura en la época del desove y se consiguió cierto control.
Desgraciadamente
en Perú, fácilmente se les quiebra las manos a los responsables del control; y
la poca inteligencia de los que viven de esas especies las destruye; con lo
cual se privarán de un medio de subsistencia, todo por no esperar algunas
semanas. Cuándo los peruanos, tantos, serán cultos.




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