Las actividades humanas podemos, entre miles de criterios,
clasificarlas en individuales y grupales o de equipos. Se observa esto en el
arte, en los deportes, en las empresas, etc.
El tenis, el box; la creación de una pintura, una canción,
sonata o sinfonía; son actos de un individuo. Ya en competencia, o producción,
los resultados dependen sólo de ellos. Pero, en el caso de equipos, como en el
fútbol, vóley; o arte, ópera, ballet, canto coral, sinfonías, etc. depende del
director del grupo; de él es la responsabilidad
del resultado finalmente.
En una anécdota de
canto coral, donde el grupo se componía de 50 personas o coristas; dos de ellos,
con dotes seguramente consideradas superiores al grupo, cantaban con tal fuerza
que destacaban sobre el grupo; esto no era lo que entendía el director para el
canto de conjunto. Detuvo el ensayo y con mucha firmeza aclaró que todos debían
cantar con la intensidad que el señalaba, y que los “dotados”, “deberían
hundirse en el anonimato”.
En los no muchos enfrentamientos que suelen darse en los grupos que tienen
objetivos claros, entre algún o algunos elementos del grupo con el líder,
quizás, signifique que en el grupo hay un líder potencial; pero que mientras sea
elemento del grupo; debe “hundirse en la disciplina”, bajo responsabilidad casi
absoluta del entrenador o ensayador. No será fácil, por lo natural del carácter
del que nació para líder; pero, es cosa también de control de la voluntad, una
vez comprendida la situación. Y nunca, será malo que existan líderes o lideresas
en los grupos humanos, hoy más que nunca.
Ω

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