Siempre será emocionante
comparar cómo vivían los antiguos humanos y cómo lo hacen hoy.
Los antiguos se sorprenderían que sólo las
ruedas han cambiado, pero las mentes, corazones e hígados, siguen iguales de
odio, explotación, indiferencia; que los salvaje se conserva si poder ser
superado por la llamada cultura, civilización.
Sin embargo, toda esta
desagradable realidad, no le quita el encanto de lo positivo de los antiguos,
como en el caso de una sencilla rueda de madera, respecto a las muy sofisticadas,
vulcanizadas de caucho con azufre y en otras estructuras de compleja
tecnología. Pero, el odio, también el amor, siguen iguales; antes te mataban de
un garrotazo, hoy lo hacen con fusiles de miras con rayos laser. Si esto fuera
leído por los antepasados de la humanidad…
Ω

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