Los nativos
tal vez tengan razón, el Oleoducto Norperuano va para medio siglo de
existencia; tal vez ya cumplió— que lo digan los ingenieros, los científicos—.
La solución será simplemente costosa, si el argumento es válido: su reemplazo;
pero rara vez no hay mal que por bien no venga. Uno de mayor capacidad para la
explotación masiva de los petróleos duros de la Amazonía; en un reemplazo por
etapas. La pelota yace en campo de los responsables.
También en política
los peruanos necesitan de profunda renovación; sin cambiar mocos por babas; donde
el sainete tiene novedades todos los días, que parecen nieblas que van oscureciendo
el proceso para interés tal vez de muchos escondidos. La elecciones se rigen
por leyes vigentes; simplemente aplicarlas; caiga quien caiga; los peruanos
deben aprender a respetar leyes, reglamentos, protocolos; se obtienen títulos
universitarios con billetes; brevetes para manejar vehículos con billetes; se
pasa por encima de las multas con unos pocos billetes; se ensucian las calles
porque la incultura no quiere aprender de vivir en cultura; los intermediarios
de la canasta familiar cobran lo que quieren por los productos de consumo diario,
creándose los nuevos ricos; etc. etc.
Hay cosas
que empiezan a caerse en pedazos oxidados en Perú. Mientras la imagen sacude el
cerebro: en medio de lo bello, las necesidades humanas, “el progreso”; que
deben armonizar; no excluirse.
Finalmente: ¿Es realmente incapaz un Estado de
administrar sus empresas con eficiencia, ética? Mientras los políticos puros,
mientras por política, se pongan empleados no adecuados, siempre se tendrán
ineficiencias en las necesarias empresas públicas.
Ω

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