viernes, 25 de marzo de 2016

NOTICIAS: FÚTBOL: PERÚ-VENEZUELA: UN AMARGO PARTIDO




Lo de siempre: después de un resultado, las opiniones son tsunami, huaycos, huracanes de ideas, sentimientos; en todos, los que simpatizan, los que hasta odian, envidian y aprovechan para escupir sus venenos.
La idea de “hay que ganar en casa”, retumbaba en todos los cerebros de los peruanos y peruanas relacionados con el fútbol. “El equipo rival no está fuerte, pasa por malos momentos…”, “hay que ganar en casa, sí o sí”, era prácticamente la grita de los analistas del fútbol, desde todos los medios.
Se dio el partido, con los resultados conocidos; fríamente: se puede considerar perdida una batalla, pero no la guerra. Las aspiraciones de un triunfo eran lógicas.
 La calidad del fútbol sudamericano, hasta su prosapia, coloca en el nivel más alto a: Brasil, Argentina y Uruguay. Luego, últimamente: Colombia. Los demás estarían más o menos en el mismo conjunto, con Perú casi en la planta baja; desde hace décadas. Tiempo sin cambios que exaspera a muchos que razonan con el hígado que carece de ojos. La investigación de por qué el futbol peruano no ocupa sus niveles históricos, no se hace; nadie sabe las causas; sólo las descripciones de lo que se ve; nunca cual es la enfermedad del fútbol peruano y por demasiado tiempo; que hace estallar a los aficionados.
A los jugadores, al director técnico y al preparador físico, nadie debe presionarlos, hasta que termine la clasificación. Las presiones vuelven a aparecer como se hizo con el anterior entrenador, donde los paranoicos influían en sus decisiones en plenas clasificaciones. El entrenador debe decir a todos: “Acá mando yo”—aun considerando esta opinión como interviniente.
Para un juicio, sobre un partido que a todos los aficionados, dejó “la boca amarga”, hay que ser empático para reconocer que todos los jugadores, tremendamente presionados para el triunfo, simplemente atacaban en masa; habían momentos en que en el área rival, parecían estar todos los jugadores del partido; no había una rendija para enviar el balón. Esto no puede ser táctico, no desde fuera de la cancha ni desde dentro; comenzaron las observaciones entre jugadores, veneno del anterior campeonato.
En libre opinión, el que conoce al fútbol peruano y al sudamericano, sabe que sin mediocampista creativo, los jugadores peruanos especializados en sus puestos, sin mediocampo, ellos no juegan. Por momento los peruanos parecían que jugaban hasta con cuatro “nueves”; nadie “armaba”. Nos alegra ver que Gallese se ha recuperado y que todos los jugadores están muy molestos con ellos mismos. El jugador europeo es de otra psicología; el peruano requiere de jugar en su puesto y no tener los delanteros que bajar a buscarse bola.
¡El rey ha muerto! ¡Viva el rey! O como dicen la guerra no ha terminado; se ha perdido una batalla, vamos por las otras a luchar para ganarlas.


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