Un antiguo dicho en la España de hace siglos;
para indicar que si no se había nacido con talentos, estos no los creaba ni la
mejor casa de estudios del mundo— por supuesto que los que explotan centros
educativos, sostienen en sus publicidades, que a ellos les pueden dar a una
chica o muchacho con mala voz y harán una lírica, una diva; o un gran cantante
con los que tienen menos timbre que un burrito; y que en sus academias de
fútbol crean Messis por docenas, con sus métodos por ellos descubiertos sudorosamente.
La capacidad
empresarial es un talento natural; los sistema educativos sólo podrán
desarrollarlo, pero no crearlo si no existe; a semejanza con el arte, el
deporte. Como dicen algunos fisiculturistas: "el ejercicio muscular es
inútil allí donde no hay algo de músculo".
Empezando
con el autoanálisis personal, el de su familia, el del Estado; debe hacerse la
pregunta: “Para qué sirvo”; o más rigurosamente: “Para que nací”. Reyes fueron
puestos en tronos para los cuales no tenían las capacidades naturales,
fracasando en ellos, a pesar de la nobleza de sus genes hereditarios.
Esto es grave en el caso de los políticos y
politiqueros; créense capaces de administrar una sociedad, sin competencias
para ello.
Luego: ¿Para
qué sirvo? ¿Qué recurso me dio la naturaleza en el momento de la concepción? Es
necesario saberlo para orientar el entrenamiento, la llamada educación; para no
ocupar cargos laborales como un mediocre; más bien ser eficiente porque me
desarrollé en mi talento natural y soy productivo y feliz en ello.
Ω

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